176 El fluir de la vida

Verás, Nietzsche acertó al advertir que «nadie puede construirte el puente por el que tú, y solo tú, debes cruzar el río de la vida».

El filósofo dibuja la vida como un río al que observas desde la orilla,

Y esperas cruzarlo, sin mojarte, construyendo un puente.

Pero ¿es eso la vida?

¿Algo que hay que cruzar sin mojarse?

A mí me parece que eso sería como ser futbolista profesional y querer pasarte el partido de la vida en el banquillo.

Entiendo la metáfora. Entiendo que nadie te va a solucionar la existencia misma de la vida, pero…

Me gusta más pensar que me voy a mojar.

Que me zambullo en el río de la vida, donde a veces nado en favor de la corriente, y otras en contra.

Donde nado solo, pero hay otros en el agua.

Donde cobra sentido mi anatomía que me permite bracear, o bucear, o hacer el muerto, según lo requiera la situación.

El objetivo no lo veo tanto como cruzar el río (las dos orillas de un río suelen ser bastante iguales)

Me gusta pensar que el objetivo es llegar al mar.

A otra dimensión para la que me he ido preparando a lo largo de los meandros, las cascadas, los afluentes…

Yo soy el agua,

que floto entre todos los demás átomos de todo lo que vive

y noto el fluir de la vida a través de mí

(escrito por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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