Verás. Cuando estudiaba en la facultad, aparecieron los primeros ordenadores.
Y empezó la primera carrera, desesperante, para entender y comunicarme con las dichosas máquinas.
Menos mal que luego aparecieron los Mac, y Windows.
Con ellos apareció la carrera de la digitalización.
Las empresas no querían quedarse atrás y todo era formación relacionada con lo digital.
Luego llegó la carrera de las Apps para el móvil.
Y vino el bombardeo continuo de nuevas aplicaciones que hacían cualquier cosa: desde juegos hasta llevar tu contabilidad doméstica.
Millones de euros se ganaban y se perdían en esta loca carrera por hacerse millonario diseñando Angry Birds.
La crisis de las .com, parece que terminó con esa ansiedad.
Hoy, para no perder el hábito, estamos en otra carrera.
La carrera de la Inteligencia Artificial.
Parece que si no dominamos la IA, nos falta de la otra, la inteligencia normal, la de toda la vida, la del seso.
Y yo me pregunto, ¿a dónde vamos tan corriendo?
¿Qué prisa tenemos por llegar a quién sabe dónde?
Con las carreras hemos creado enormes barreras sociales, hemos extendido el miedo a perder nuestros puestos de trabajo, hemos creado una profunda sensación de torpeza en los que no quieren correrla…
Y me vuelvo a preguntar, ¿a dónde creemos que vamos tan rápido?
Y pienso en la famosa frase de la película «Los hermanos Marx en el oeste»
«¡Más madera!, ¡más madera!»
Y empiezan a destrozar todos los vagones para conseguirla, destruyendo el propio tren, en aras de llegar…
¿A dónde?
(escrito por un humano)
Fantástica reflexión Jon!
Seguro que me parece fantástica porque coincido plenamente….. así somos.
Un abrazo
Sí, es lo que los ingleses llaman «rat race». Un abrazo¡