Verás. Seguro que ya vas practicando lo de sonreír a las personas con las que te cruzas por la calle.
Gracias.
Ahora te cuento el escalón siguiente.
Estos días, caminando por Madrid, observo que muchas personas van con el ceño fruncido, ensimismadas, con la frente nublada…
Pues tu aportación ahora puede ser tan sencillo como mirar a las personas a los ojos.
No cuando hables con ellas, eso doy por supuesto que lo haces.
No cuando estás comiendo en un restaurante, eso es un poco invasor.
Hazlo cuando vayas caminando por la calle.
Primero busca paz en tu interior.
Segundo, que esa paz se refleje en tu cara,
Tercero, mira a las personas a los ojos.
Una mirada profunda, sin juzgar, sin curiosidad, sin invasión.
Solo intenta transmitir la paz que sientes.
A través de una mirada dulce podemos acariciar el alma de las personas.
Podemos compartir un poco de paz en una mente que lo agradecerá.
Es una mirada difícil de ejecutar.
Es una mirada serena; que dura unos breves segundos; que acaricia por dentro; que no espera nada a cambio; que se va con la misma delicadeza con la que llegó.
Al mirar, tu pensamiento solo está lleno de paz, y tus ojos rozan el interior de tu hermano.
Y te sientes bien. Y la otra persona también.
No hay palabras, no hay gestos, no hay movimiento.
Solo luz, a través de tu mirada.
(escrito por un humano)
Lindo!! Gracias Jon, si señor, miradas desde el alma que acarician las de nuestros hermanos.
Feliz fin de semana
abrazo y sonrisas!