Verás. Te voy a proponer algo diferente.
Tómate unos minutos y busca una música, una canción, un sonido que te recuerde a tu madre.
Escúchala y piensa en un momento amoroso que hayas vivido con ella.
Si te das cuenta de que los sonidos de tu madre son afines a ti y notas que te llenan, piensa en un valor que tenga ella y comprométete a desarrollarlo y a vivirlo tú.
Si hay aceptación y disfrute con esta escucha piensa en el momento en el que comprendiste que estabas compartiendo algo grande con ella. Piensa en su valor y comprométete a movilizarlo para siempre.
Grita dentro de ti que ese valor es tuyo y que sólo necesitas aceptarlo para hacerlo crecer ilimitadamente.
Tu mente, tu emoción y tu cuerpo reconocerán a tu madre como la pieza fundamental de tu felicidad y tu desarrollo.
Recuerda un momento en el que lo hayas vivido y comprenderás que esto es así.
Si notas que rechazas escuchar sus sonidos es porque tu madre representó la falta de confianza en ti mismo y la inseguridad.
Escribe lo que sientes con esa música, ante el recuerdo que tienes de ella.
Si hay un rechazo a escuchar estos sonidos la tendencia natural será a la enfermedad, a la limitación económica, a la lucha y el esfuerzo para lograr cosas que podrían alcanzarse con fluidez. Pero sobre todo será causa de inseguridad en la manifestación personal.
Ahora decide si quieres seguir así o prefieres aprender algo maravilloso de ella.
Si has sentido calor y has reconocido todo lo que te ha dado, ese valor de tu madre significará tu felicidad y tu desarrollo.
Haz un mapa de los valores de tu madre. Vacíalos de tu presencia y del contenido de las relaciones que ella haya tenido, de tus hermanos, de tu padre, de la vida misma.
Deja sólo su tesoro, su diamante y tómalo sabiendo que hasta dentro de un tiempo no será tuyo. Marca un proceso de aprendizaje para obtener este bien.
Si tu madre vive, envíale un mensaje por WhatsApp diciendo que la amas. Antes, tienes que ver un valor que ella tenga y que te ha transmitido.
En el caso de que tu madre haya fallecido, escribe el mensaje exactamente igual: «mamá, me he dado cuenta de que tengo este valor que me has transmitido tú. Estoy muy emocionado de haberme dado cuenta y te quiero profundamente».
Un ejemplo: «madre, me he dado cuenta de que soy creativo como tú, me doy cuenta de que desarrollo mi trabajo, feliz, gracias a ti. Sentado en la silla en la nada del mundo y de pronto me doy cuenta de esto».
Si ese maravilloso valor de tu madre no lo has desarrollado, puedes escribir algo así como: «estoy dispuestísimo, desde este momento, a aprender de este gran valor tuyo, que hasta hoy no he valorado»
No te preocupes si tu madre piensa que estás loco. Lo importante es que lo saques de dentro.
En realidad, cuando envías el mensaje a la madre, se lo mandas a la madre tierra.
…
¿Ya lo has enviado?
(escrito por un humano)
Hola Jon,
Muchisimas gracias por este regalo a los hijos.
Un gusto leerte cada día (algún día un poco disgusto, pero eso es mío)
Ahora me toca poner en práctica lo leído y completar el círculo.
Un abrazo enorme, de corazón.
Hola. Muchísimas gracias a ti por esa enorme fidelidad con la que lees y agradeces. Un abrazo enorme¡