Verás. Cuando por todas partes se habla del apagón, a mí me llama hablar de iluminación.
Por lo visto, el apagón ha llevado a muchas personas a conocer a sus vecinos, a hablar sin móviles, a tomar cervecitas en las terrazas…
(bueno, eso último ya lo hacíamos sin apagón)
Si dejamos a un lado las sombras, en forma de angustia, desesperación y miedo de no pocos, en general (responsabilidades aparte) las personas hablan de verse, conocerse, conversar…
Lo que me hace pensar,
¿Qué parte de mi vida debería apagar para que se ilumine otra parte que estoy ignorando?
A lo mejor estoy tan centrado en algunas de mis luces que, si las apagara, descubriría otras igual o más impresionantes.
Es un poco como cuando pierdes un sentido y los otros se agudizan.
Pues eso,
¿Qué parte de mi vida debo apagar para que luzca otra?
Quizá dejar de amarme a mi (que es bueno, no hay duda) para amar a otros.
Quizá no enfocarme en mis necesidades sino en las de los otros.
Quizá dejar de mirar al espíritu para estabilizar mi vida terrena.
Quizá dejar de escribir para hablar (o al revés)
Quizá dejar de mirar lo que necesitan las empresas y mirar lo que a mí me da paz.
Quizá leer menos y hacer más (o al revés)
Quizá pensar menos y sentir más (o al revés)
Quizá apagar mis deseos para ver el lado trascendente de la vida.
Quizá no planificar el futuro que creo debo tener y simplemente aceptar.
Quizá.
(escrito por un humano)