Verás. A lo mejor te suena este nombre: Gerard Butler.
Si te gustan las películas de acción, seguro que sí. Por ejemplo, era el rey de los espartanos, Leónidas, en la película 300.
Este tío es del país vasco de Gran Bretaña, Escocia.
Pues resulta que iba para abogado. Un día fue al famoso Festival de teatro de Edimburgo, y le explotó la cabeza.
Y se dio cuenta de que lo suyo era ser actor.
Lo demás ocurrió en Hollywood.
Te cuento esto por si eres de las personas que tienen un plan B en su vida.
Es decir, tienes una vida profesional y un plan B por si tus predicciones sobre el plan A fallan.
El problema es que, a lo mejor, sin ser consciente de ello, estás viviendo el plan B, creyendo que es el A.
Es lo que le pasaba a Butler cuando quería ser abogado.
O a mí durante más de 20 años, hasta que descubrí que, en realidad, estaba ejecutando mi plan B.
Ahora estoy en el A.
Quizá he sembrado una duda en tu cabeza: ¿estoy en mi plan A, o en mi plan B?
Si es el caso, hazte estas tres preguntas:
¿Me resulta costoso ir a trabajar los lunes?
¿Trabajo solo por dinero?
¿Desperdicias tu talento innato al no emplearlo en el desempeño de tu trabajo?
Tres síes te sentencian: estás viviendo tu plan B.
En ese caso, no lo abandones. Espera la llamada. Mantente abierto a las oportunidades.
Y, el plan A se te revelará.
Luego ya es decisión tuya.
(escrito por un humano)