Verás. A lo mejor te dan miedo los robots. Los que ya están viniendo y los que se avecinan.
Puede que tengas miedo a que te quiten tu puesto de trabajo.
O puede que lo que temas es que se rebelen (escenario Terminator)
Pues, tranquilo, vienen cosas peores.
Ya se está investigando sobre lo que se empieza a llamar bodyoids.
En castellano: cuerpos de repuesto.
Y… ¿eso qué es?
Pues tal como suena.
Son cuerpos sin cerebros y sin sentimientos que van a servir para suplir la escasez de órganos para el trasplante, mejorar el desarrollo de fármacos y reducir las pruebas con animales.
Por lo visto estamos casi ahí. Casi a punto de crear cuerpos sin capacidad neuronal para pensar o sentir dolor.
En nuestra insaciable ansia de ser Dios, vamos pasando de Frankenstein a clonar humanos descerebrados.
Y claro, surgen preguntas… y muchas.
Si no comprendemos bien qué es la conciencia, si no sabemos dónde está el alma, si no acabamos de entender lo divino en nosotros…
¿Cómo vamos a asegurarnos que esos cuerpos, por mucho que no tengan cerebro, no albergan algunas de estas incógnitas?
¿Respetaríamos y les daríamos derechos a estos seres simplemente porque se parecen a nosotros o porque parten de nuestras células?
Lo dudo, no lo hacemos con los que son 100% como nosotros, como para hacerlo con los de repuesto.
En fin, en nuestro intento humano de parecernos a Dios creo que lo que vamos consiguiendo es alejarnos de Él.
Y lo hacemos al ver nuestros cuerpos como fin, y no como medio.
(escrito por un humano)