142 Los acompañantes

Verás. Ayer te conté la suma mágica de capacidad + vocación.

Te dije que son unas aptitudes con las que has nacido y te hacen diferente a los demás (bueno, esto último no te lo dije, pero lo digo ahora)

Son dos elementos que, si consigues que confluyan, serás imparable.

Pero terminé diciéndote que si no es así es porque estos dos sumandos necesitan compañía.

Actitud y oportunidad.

Es difícil que, a lo largo de tu vida, no aparezca una persona o una circunstancia que te brinde la oportunidad de sacar lo mejor de ti.

Por ejemplo, diversas circunstancias me han llevado a escribir esta Newsletter diaria (no sé si saca lo mejor de mí, pero disfruto un montón haciéndola)

A lo mejor, en la infancia, en casa de algún familiar, descubriste un piano y te subyugó.

O en el trabajo, tu jefe, un día, te encarga un proyecto diferente con el que descubres un talento que estaba agazapado dentro de ti.

El otro elemento es la actitud.

La actitud la voy a definir como la forma en la que te enfrentas a la responsabilidad que implica encontrar tu capacidad y tu vocación.

Puede que estés pensando: «yo no he encontrado mi vocación o competencia, pero sí las quiero encontrar»

Bueno, si fuera así las habrías encontrado ya.

Si no ha sido así, quiere decir que has puesto en la balanza algo que pesa más que enfocar tu vida, de tal manera que te vela la vista.

Las gafas ahumadas, que te impiden la visión y se suelen usar con más frecuencia, son: la pereza, la soberbia, la desidia, el desamor…

El usarlas nos hace preferir una vida sin esfuerzo, sin tener que reconocer un maestro del que aprender, o un alumno al que enseñar.

En muchos casos el problema no es saber cuál es el resultado de la suma de capacidad + vocación.

El problema es que la balanza se desequilibra sin la actitud y sin aprovechar las oportunidades.

(escrito por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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