137 No memoria

Verás. Él era un hombre sin recuerdos.

Sí, recordaba la primera vez que subió en moto, o cuando acarició a un perro abandonado.

Se acordaba de pasear por el bosque y del concurso de pintura que ganó a los 8 años.

Sin embargo, no estaba seguro de si esos recuerdos eran reales, o forzados a través de mirar fotografías antiguas.

Las guardaba en una gran caja de cartón marrón de bordes desgastados, en el altillo del armario de la entrada.

Solía sacar una foto al azar y, a partir de ella, construir historias.

Al principio tenían algo de realidad congelada en blanco y negro. Pero llevaba demasiados años jugado como para distinguir ahora dónde empezaba lo que mostraba la foto, dónde lo que su madre le había contado, y dónde lo que la imaginación había desbarrado por su cuenta.

Lo que había comenzado como un juego, pasando luego a obsesión, se había convertido en un líquido capaz de borrar la, aparentemente indeleble, tinta del pasado.

Seguía añadiendo imágenes a la caja y poco a poco las historias fuero siendo de tiempos más recientes.

Inconscientemente al principio y luego con científico interés, se propuso que el tiempo se solapase sobre sí mismo.

Para ello intentó que los días fueran idénticos unos a otros y así, el tiempo se pararía y los cuentos de las fotos adelantarían eventualmente a su realidad.

Le resultó fácil conseguir hacer todos los días lo mismo, a la misma hora.

Solo había pequeños detalles imposibles de controlar, un saludo, una mirada, alguien que le preguntaba algo, o un día de lluvia.

Pero eran pocos y fáciles de eliminar.

Lo acabó consiguiendo.

Perfeccionó la técnica de tal manera que incluso decoró las habitaciones de su casa de manera idéntica para no distinguir entre una y otra.

Dominó así el tiempo y el espacio.

Al final ocurrió.

Y un día, el bucle temporal se cerró sobre sí mismo.

(escrito por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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