135 Las diferencias de lo mismo

Verás. Estoy haciendo una formación y los participantes están liados con un ejercicio.

A través de la ventana veo una pared de ladrillo rojo.

Es un ladrillo liso, de los de toda la vida, y la llaga de cemento gris entre ellos es de 1 centímetro.

El muro separa dos partes de un jardín y debido a su orientación, y las lluvias de estos días, tiene un aspecto magnífico.

Los ladrillos que nacieron iguales, uniformes de color, e idénticos de forma, han cogido cada uno su propia personalidad.

Algunos muestran un aspecto antiguo, arropados por el terciopelo del musgo verde que los arropa.

Otros oscilan entre el ocre claro y el naranja gastado, pues reciben con distinta intensidad los rayos del sol.

Algunos, a la sombra, permanecen exactamente igual que el día en el que fueron colocados.

El cemento, antaño gris, es ahora en parte negro, en parte verde, en parte blanquecino, y enmarca los ladrillos con curiosos patrones.

Para la formación que estoy haciendo utilizo piezas de Lego.

Y sus ladrillitos de colores son la metáfora perfecta.

Cada pieza es la unidad mínima que, unida a otras, te permite construir lo que tu imaginación quiera: un proyecto, una empresa, una casa, una familia…

Y mi mirada pasa de los ladrillos de colores a los ladrillos de la pared.

Va y vuelve varias veces.

Y pienso en que tú y yo, y todos, nacemos iguales en esencia. En ese momento de la vida somos lo mismo: un espíritu que ha encarnado en un cuerpo para la experiencia de la vida.

Esa vida que nos va torneando, coloreando y dando forma de alguna manera, a través de las experiencias, los entornos en los que hemos nacido, las personas que se cruzan en nuestro camino, los maestros y los alumnos que conocemos, la conciencia que tomamos de la propia vida…

Y puede que se nos olvide ese estado original donde éramos ladrillos, de un mismo color y de idéntica forma.  

(escrito por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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