130 La separatriz

Verás. Al dios Jano, los antiguos romanos le representaban con dos caras opuestas a ambos lados de una misma cabeza.

Era el dios de los comienzos y de los finales.

Era el que tenía la capacidad de ver los dos mundos al mismo tiempo.

Su condición bifronte le permitía ver pasado y futuro y se le consagró como el dios de las puertas, perennemente en el umbral de dos situaciones opuestas.

Nuestra cultura occidental está regida por la dualidad: femenino/masculino; bueno/malo; mente/ cuerpo; sujeto/objeto; luz/oscuridad…

Es precisamente la separatriz la que hace que estos pares de palabras no entren en colisión.

Es esta separatriz donde reina Jano y, a veces, es tan sutil que pasamos de una a otra sin casi darnos cuenta.

Pero por lo general, a mi modo de ver, no pasamos el suficiente tiempo en esta separatriz valorativa que nos ayudaría a tomar conciencia sobre las decisiones que vamos a tomar.

Si tiras una moneda al aire a lo mejor cae de canto, pero es poco probable.

Sin embargo, es solo desde el quicio de la puerta desde donde uno puede tomar la decisión de entrar o salir.

Desde ahí vemos con claridad que solo existen decisiones tomadas desde el amor o desde el miedo.

Nuestra cabeza bifronte ve las dos opciones.

No hay otras.

Todo se reduce a esta dualidad.

Amor o miedo.

Casi siempre sabemos cuál es la opción de amor y cuál es la de miedo.

Otra cosa es la que decidimos tomar.

(escrito por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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