128 Tsundoku

Verás. Mi amigo Marcos Cartagena es de las personas más amables y consecuentes que conozco.

Ha escrito su segundo libro y me ha enviado una copia.

Acabo de abrir el paquete y voy directo a la dedicatoria: Escrita a mano, con sello, personalizada para mi…

Las 87 palabras más bellas y sabias de Japón.

Estoy preparando un retiro que tengo este fin de semana y, a pesar de las ganas, me contengo para no empezar a leerlo.

Como no aguanto más, abro al azar una página. (Quizá es el tipo de libro que no hay que leer del tirón, sino que hay que pararse  a paladear cada una de las 87 palabras)

El caso es que abro por la página 97: Tsundoku. El arte de acumular libros que nunca lees.

¡Culpable!

Y la palabra llega en este momento en el que estoy guardando libros en cajas para la mudanza.

Y estoy decidiendo cuáles llevarme y cuáles regalar. (y me estoy llevando más que regalando)

Pero Marcos, en su bello libro, no se limita a definir la palabra. También desea que aprendas de ella.

«Lo importante no está en el significado de las cosas, sino en la interpretación»

Y ahí está mi ansiedad por el saber, por ampliar los conocimientos incluso más allá del tiempo que voy a tener para leer todos esos libros (y los que sigo comprando)

Y se me olvida la gran frase de mi maestra:

«Jon, no leas tantos libros, lee una sola línea y ponla en práctica»

A lo que añado que los libros son solo un recurso. De la vida se aprende más viviéndola, sin la anestesia dulce del libro que filtra el aprendizaje y te deja modelarlo.

Gracias, Marcos, seguiré tu recomendación de limitar el número de libros y, cuando entra uno, regalar otro para que siempre haya el mismo número de libros y alguien más se beneficie de la sabia enriquecedora de su contenido.

Marcos Cartagena, Las 87 palabras más bellas de Japón, Plataforma Editorial.

(escrito por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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