127 Honrar al padre

Verás. Me está pasando esto desde hace un par de semanas.

A lo mejor a ti también.

Hay una palabra que la escribo con mucha frecuencia y últimamente la escribo mal.

Y no es que sea disléxico. Solo me pasa con esa familiar palabra.

Gracisa, gracais, grcias…

Hay veces que el amable corrector pone las letras en su sitio, pero en muchos casos no le doy ni tiempo.

Yo creo que ocurre porque hay algún aspecto de mi vida que no estoy agradeciendo lo suficiente. Y por eso mi inconsciente me lo recuerda a través de mis torpes dedos.

Mi vida ha sido fácil. Mis padres eran respetuosos y educados (nunca los vi pelearse) no he padecido grandes enfermedades y los traumas… pues los normales que tenemos todos.

Lo dicho, una vida en la que he recibido cariño, compañía, educación… y han estado cubiertas todas mis necesidades. Con pocas preocupaciones y ninguna realmente importante.

Y creo que no lo agradezco lo suficiente.

Verás. No agradezco a mi padre haberme proporcionado una tranquilidad económica que me ha permitido trabajar siempre en lo que me ha gustado.

Me ha permitido estudiar en el extranjero, tener una casa muy digna, ir a buenos colegios…

Y creo que lo he visto como algo normal, que me lo merecía, que a él no le costaba esfuerzo.

La realidad es bien distinta.

Era un hombre trabajador (en algo que no le gustaba) que proveía a toda la familia (incluidas sus hermanas) de una gran tranquilidad económica.

Recuerdo ahora esta frase que repetía de vez en cuando: «el dinero no cae de los árboles»

Yo creía que sí. Ahora sé que no.

Ahora sé que él era el árbol y que cada fruta que he comido en mi vida ha sido gracias a él. Gracias a su capacidad de dar fruto, además de proporcionar sombra, y además de tener unas ramas donde columpiarse, y un tronco sólido contra el que apoyar la espalda.

Y, como te decía, no lo he agradecido lo suficiente.

Y le honro ahora, ya con mucha vida a mis espaldas, llorando por no haber podido hacerlo antes. Mucho antes.

Gracias, aita.

(escrito por un humano)

Avatar de Desconocido

Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

Deja un comentario