Mi amiga Alicia me felicitaba ayer por estas Newsletter y se sorprendía de cómo profundizo en las cosas sencillas y cotidianas de la vida.
Verás. La gran pirámide de Guiza está muy bien.
Pero, cuando saco la ropa de la lavadora y me falta un calcetín, siento lo duro que es perder una pareja.
Trump, Putin, y todo eso está muy bien.
Pero aprendo más de mi amigo Jesús cuando, después de años, va al cementerio a hablar con su madre para agradecerle la vida.
Aprendo de Pía y su lucha consigo misma para dar lo que tiene al mundo.
Y de Vicky en su entrega a las mujeres que necesitan su apoyo.
O de Javier, que con sus manos abiertas entrega lo que sabe confiando en que Dios proveerá.
De ellos aprendo.
De los 30 años que lleva Rocío reinventándose cada día para que los niños aprendan.
Y de Jesús que da media vida al cultivo del calabacín (la otra media se lo pasa en grande, la verdad)
Las pequeñas cosas, los pequeños gestos, el descubrimiento de Virginia sobre su trabajo, que se da cuenta que lo adora.
Rubén equilibrando la relación con su hijo a través de una comunicación sana.
Margarita, disfrutando de aterrizar lo que aprende.
Y aprendo de ti, que estás ahí cada día, abriendo tu vida y dejándome entrar en ella.
Somos nosotros, las pequeñas hormigas, las que con nuestros granitos de arena hacemos girar el mundo.
De vosotros aprendo.
(escrito por un humano)
Me encanta leerte por las mañanas, increíble manera de empezar el día. Un abrazo Jon!
Muchas gracias Adri, espero que todo mejor por casa. Un abrazo¡
Amen, Jon, Amen!
las pequeGrandes cosas de la Vida!!
abrazo,
Susana
Gracias Susana 🙂