Sí, ya sé que lo sabes, que lo intuyes, que lo has oído mil veces, pero ahí va:
Las coincidencias no existen.
Lo que existe es la pereza para averiguar por qué nos ha ocurrido algo concreto en un momento determinado y con una fuerza definida.
Verás. Cuando hace ahora siete años tuve que reinventarme ocurrieron muchas «coincidencias»
Había vendido mi casa y no tenía donde vivir.
Había desaparecido la empresa donde trabajaba.
Además, me asolaba una pérdida importante.
Pero empezaron a ocurrir cosas. Solo hice una visita y encontré un maravilloso piso de alquiler.
Apareció un luminoso y asequible local que se convirtió en el buque insignia de la empresa que creé para seguir con el legado que había recibido.
Creé una marca desde cero, (gracias, Alicia, Maite…) Nextyou.
Antiguos colaboradores se brindaron a trabajar, gratis si era necesario (gracias, Mónica, Cristina, Susanne…)
En un mes de increíbles carambolas todo estaba hecho y funcionando (gracias antiguos alumnos, la lista es enorme para reproducirla aquí)
Conocí a una maravillosa mujer que aplicó paños cálidos a mis cicatrices. Gracias Mariola.
No fue coincidencia, fue estar alineado con un propósito, claro, limpio, bueno para muchos y para mí. Foco.
Ahora estoy en una situación semejante.
Vuelvo a Madrid y busco un piso para comprar (esto podría ser el título de la próxima película de Tom Cruise)
Pues justo ayer visité uno. El primero de una lista. Y sentí que era mi próxima vivienda.
Respiré su paz y me envolvió su energía.
Es mi piso. ¿Coincidencia?
No, es volver a estar alineado con mi propósito.
Y así me reencontré con María y asociamos nuestras fuerzas, y nos está saliendo muchísimo trabajo, y estamos haciendo grandes propuestas para transformar a grandes personas.
(escrito por un humano)