Verás. El mando de la televisión es el nuevo cetro.
Tienes el control. El director de la película, el guionista, hasta los actores pasan a un segundo plano, eres tú quien decide darles, o no, vida.
El mando se mueve en tu mano lleno de botones, flechas, colores de distintas formas y tamaños.
Entre todos y sin llamar la atención se encuentra el más poderoso de ellos.
Dos rayitas paralelas verticales, como un signo de igual mirando hacia arriba.
Parece inocente y pocas veces nos llama la atención.
Púlsalo.
La magia ocurre, todo se detiene, el tiempo que hasta entonces pertenecía a la película, ahora es tuyo.
Puedes hacer lo que quiers: ir a la nevera a coger una cervecita, asomarnos un rato al balcón, interrumpir una escena o conectar un rato la televisión para que nos cuente el resultado del derbi…
Lo que quieras. Es tu tiempo.
Ese botón de pausa abre un paréntesis en el discurso lineal de la película cuyo contenido va a enriquecer nuestra experiencia de la segunda mitad, cuando pulsemos el “play” y los actores se pongan de nuevo en movimiento.
Hace tiempo, me levantaba cada mañana a una misma hora.
La mecánica de haber realizado las mismas acciones durante años me conducía a la ducha, a la tostada con café con leche, quizá a escuchar un poco la radio o ver las noticias en la televisión.
Sin embargo, llegó un día en el que había algo distinto en el aire y una sonrisa se dibujó en mi rostro:
El guion de mi vida sufrió un cambio.
No tenía que planchar la corbata, ni lustrar los zapatos de cordones…
Pienso en los compañeros a los que no veré y acomodándome un poco más en la butaca del salón me siento rico, rico de tiempo, poseedor de la fortuna inestimable de disponer del día para mí, para mi familia, para mis amigos, para pasear con mi perra por el parque.
Me gusta esta libertad, y me gusta porque me da un sentido de pertenencia.
El botón de pausa no quiere decir que ha terminado la película, significa que siguiendo unido a la historia, dispongo de una parcela de tiempo para descansar, ordenar mis ideas, prepararme y formarme para un futuro próximo.
Este tiempo me brinda la oportunidad de acercarme a mis compañeros y compartir con ellos mis aficiones e inquietudes.
Me ofrece sobre todo la oportunidad de comprender que la corbata y los zapatos de cordones están dentro de mí y continuarán conmigo como un fiel compañero.
(escrito por un humano)