Verás. Siempre, siempre, siempre, hay una persona que nos muestra la grandeza del ser humano.
No sé si usas el reproductor de videos VLC. Si no lo haces, estás tardando.
Es un programa gratuito que reproduce prácticamente cualquier formato de video.
Eso está muy bien. Pero lo mejor ocurre cuando detrás de una gran idea hay un gran corazón. Alguien coherente en sus principios y en los valores que sustenta su producto.
En este mundo tecnológico se suele primar el beneficio sobre la integridad.
Bien, pues Jean-Baptiste Kempf, es de los de la integridad.
Para que VLC siga estando libre de publicidad, de suscripciones, de costes ocultos, ha rechazado ofertas millonarias para que su software siga siendo libre y gratis.
No muchas personas, y menos en el mundo tecnológico, rechazan con esa elegancia millones de dólares.
Y aquí está este personaje, anteponiendo sus principios por encima de los números. Manteniendo su software centrado en el usuario.
Enseñándonos que el mundo está por encima de lo material. Mostrando la cara humana de la vida.
No sé nada de la vida de Kempf, pero estoy seguro de que es un hombre que confía en sí mismo, que sabe que su riqueza está en él.
Que no necesita esos millones porque con su riqueza interior puede producir toda la abundancia que necesita.
(escrito por un humano)