Verás. Escucho que con frecuencia se valida la frase: «tengo envidia sana»
Pues creo que no. Eso no existe. La envidia es envidia y no es ni sana ni enferma. Es envidia.
Sería como decir que tenemos cáncer sano. Cáncer es cáncer. (Un tumor si puede ser benigno o maligno, pero el cáncer no)
A lo que iba. Los españoles somos famosos por envidiosos.
Mi padre me decía que ente todos los envidiosos los que lo eran en grado superlativo eran los médicos y los arquitectos.
Contaba que cada vez que ibas a un médico a pedir una segunda opinión, en el síntoma solían coincidir, pero el tratamiento siempre era diferente.
Con los arquitectos igual (él era constructor y trataba con muchos, y no le caían nada bien. A veces pienso que me hice arquitecto para fastidiarle, pero esa es otra historia)
Cuando a un arquitecto le pides la opinión sobre algún edificio de un colega, siempre hay peros. Siempre hay algo mal. La única excepción era si el autor del edificio está muerto.
Pero los edificios diseñados por los vivos siempre tenían mil trabas.
Eso mi padre lo achacaba a la envidia.
Envidia es cuando deseas algo del prójimo, pero no quieres hacer el esfuerzo para conseguirlo. Y eso no puede ser sano.
Envidio el coche de mi amigo, pero no quiero hacer el esfuerzo de ahorrar el dinero que necesito para comprármelo.
El ejemplo es básico. Además de objetos materiales, también envidiamos conocimientos, parejas, logros profesionales, paz interior, la atención de nuestros padres hacia otro hermano…
Muchas cosas.
Pero recuerda: si lo envidias es que tú también lo puedes conseguir. Tienes la fuerza, el talento, la capacidad de conseguirlo…
Simplemente lo quieres tener sin esfuerzo. Buscas el resultado y no el proceso.
De ahí surge la envidia.
Por eso, en ningún caso es sana.
Es envidia. Y si no obtenemos el objeto que nos la hace sentir, es por pura pereza, no por falta de talento.
(escrito por un humano)