Verás. La vida NO va de vender.
Leo ese mantra por todas partes.
Que si siempre se está vendiendo, que si no vendes no hay negocio, que absolutamente todo, desde que naces hasta que mueres, es una continua venta…
Pues no estoy de acuerdo. Claro que vender es una parte de la vida, pero no es la vida.
Hay veces que vendes, veces que compartes, veces que regalas… y, sobre todo debería haber siempre espacio para el “eres”
Y no hace falta venderte para ser, lo que hace falta es autenticidad, lo que hace falta es saber quién eres y mostrarte tal cual.
«O estás vendiendo o estás fallando»
Esto, puede que sea cierto para una tienda de ultramarinos, que su éxito, su supervivencia, depende de que venda o no venda.
¿Pero en la vida?
Verás. Yo estoy escribiendo esta Newsletter y no estoy vendiendo. Ni anuncio cursos, ni libros, ni siquiera mi marca.
Simplemente escribo porque me gusta y he encontrado este formato que me resulta muy agradable de escribir y de leer.
Estarás pensando que, a lo mejor, estoy vendiendo una manera de pensar, o que espero la recompensa de tus comentarios…
Pues no es así. Escribo lo que pienso sin la intención de venderle nada a nadie. Y, ciertamente aprecio tus aportaciones, comentarios y palmadas en la espalda.
Pero ese no es el fin. Esto no es un intercambio de ideas por agradecimientos.
Lo seguiría haciendo sin la gratitud, aunque reconozco que es muy agradable.
Comparto mis ideas quizá para verlas escritas. Es distinto pensarlas que plasmarlas en un papel. Esto último compromete más.
A lo mejor lo hago para verme por dentro al dejar que el inconsciente, en muchos casos, se plasme en el papel.
O a lo mejor lo hago porque encuentro que está alineado con mi propósito de vida.
No es una venta. Una entrega, si quieres.
Yo creo que simplemente es. Cómo tantas otras cosas de la vida.
(escrito por un humano)