84 El instante

Verás. Hace unos días escribía sobre la imposibilidad de vivir 100% el presente.

Imagínate lo difícil que es con la escritura.

Esto que estás leyendo ya lo escribí. Está en el pasado. Es historia.

Sin embargo, hay un tipo de escritos que sí son presente. Y son presente cada vez que lo lees.

Un haiku es un poema breve, que en apenas tres versos debe condensar la intensa vivencia del instante.

Es una condensación de la esencia del pensamiento, sin espacio para recurrir al pasado y sin referencias al futuro.

Solo el más absoluto presente expresado con la exquisitez que requiere lo breve.

“No hay sino este camino:

andar solo”

Son instantáneas de la vida captadas, pero no capturadas, que la permiten fluir sin anhelo, sin apego, provocando solo el pensamiento profundo tras ser iluminados con su frescura.

“Cae la lluvia

y, tal como cae, me moja:

estoy expuesto”

El monje viajero Basho, el gran maestro de haiku, dijo: «Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar en este momento».

La belleza con la que Taneda Santoka, quizá el último de estos monjes peregrinos resuelve el problema de vivir y plasmar, sin congelar, el absoluto presente es admirable.

“La mariposa aleteando

ha cruzado por encima del tejado del templo”

Quizá sea una metáfora de cómo lo superficial y lo aparente pasa sin rozar el espíritu;

o quizá nos habla de la momentánea distracción del camino espiritual para recoger un aprendizaje; quizá es solo el presente.

(escrito por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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