Verás. Hay una frase en la Biblia que me ha costado muchos años entender:
«Al que tiene se le dará, y al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará» (Mateo 13:12)
¡Ostras!
O sea que, a Amancio Ortega se le va a dar todavía más y a mí, que llego derrapando a fin de mes, lo poco que tengo se me quitará.
Imagínate una familia de 5 hermanos.
Pasa la vida y a unos les va mejor que a otros. Así es la vida.
Vale, pues imagina que fallece el padre, abren el testamento y resulta que el tercio de libre disposición se lo han dado al hermano que tiene menos, al que le ha ido peor en la vida.
¿Te parece justo?
Si eres ese hermano que tiene menos puede que digas que sí.
Pero trata de verlo objetivamente. ¿Debería la herencia repartirse a partes iguales o no?
Ah, vale, que no se trata de bienes materiales, que tiene que ver con la fe y el entendimiento…
Pues yo lo entendí de otra manera.
No habla de dinero. No habla de fe. Habla de talento.
Habla de que todos nacemos con un talento concreto y lo económico solo refleja el uso que hemos hecho de él a lo largo de nuestra vida.
Si lo hemos hecho crecer, si lo hemos extendido para el bien de los demás, seremos “ricos” habremos honrado el don recibido y lo veremos multiplicado.
Si, por miedo, pereza, falta de seguridad en nosotros, o lo que sea, no hemos aprovechado ese talento, es como si hubiéramos desperdiciado el valor recibido, y hasta eso se nos quitará.
Esto es lo que yo creo y, la verdad, pone un poco de presión en el propósito de vida ¿no?
(escrito por un humano)