Verás.
Te voy a contar una historia sobre tres casas. No una ni cuatro, tres.
No, no es el cuento de los tres cerditos. O puede que sí con el inconsciente nunca se sabe.
No sé. Tú me dirás al final.
Voy con las tres casas.
La primera es una casa funcional en la que vives solo.
Tu casa, tus reglas, que dirían en una peli americana.
Te la puedes imaginar limpia, o no; ordenada, o no; grande, o no. Pues eso, como tú quieras. Pero, recuerda, es funcional, nada extravagante, pretencioso… pero tampoco es un cuchitril, no te vayas al otro extremo.
La casa 2 es más grande, está muy decorada (con mal gusto o no, depende de ti y de tu gusto)
Pero lo importante es que siempre tienes invitados. De todo tipo, a todas horas.
Haces fiestas y te preguntas quién es la pelirroja de la falda negra, porque ni lo sabes.
También invitas los domingos a tu familia, a comer. Como no te gusta cocinar. Les pides que cada uno traiga algo y luego se reparte entre todo. No lo organizas bien y al final hay mucha tortilla de patata y ensalada de pasta.
Da igual, es divertido.
La casa 3 es distinta.
Vives en ella solo. Es una casa agradable, decorada con mesura, pocos muebles y muy cómodos.
Cada cosa, cada detalle, cada rincón habla de ti.
Lo más importante, su energía es limpia, agradable, hay mucha paz. Hay armonía y casi, tú y tu casa sois uno.
La luz natural entra por grandes ventanas y lo envuelve todo.
Te gusta estar en tu casa y no necesitas nada más.
Atiende.
Tres casas. Tres preguntas:
¿En cuál de las tres te gustaría vivir?
¿En cuál de las tres vives? (sé sincero, solo te engañas a ti mismo)
Si no vives en la que te gustaría, ¿Qué crees que tienes que hacer para mudarte?
Ahí lo dejo,
Hoy no vendo nada, solo preguntas.
Si os gusta eso de las casas, en esta charla TED hablo de ellas
Aúpa ¡