45 Respecto a la Navidad

Hace unos días escuchaba en el coche un programa de radio sobre la Navidad. Uno de esos programas que repiten con insistencia un número de teléfono para que des tu opinión. Hablaban presentadores y oyentes de cómo nos gusta, o nos permitimos, hacer el ridículo en estas fechas. Que si diademas de cuernos de alce, gorritos de papá Noel, pelucas de colores…. Ruidosas familias felices vestidas con jerséis rojos, blancos y verdes, igual, igual que en las series americanas.

Yo miraba la carretera, escuchaba, y me preguntaba ¿Por qué escondemos la dureza de la Navidad detrás del confeti, el cava y los villancicos? Y veía tres aspectos de la Navidad que no me encajaban con esa versión feliz pintada de rojo y blanco.

La Navidad, en muchos casos, es la única vez en el año que se reúnen las familias al completo. Y en esas cenas, por encima de los gritos de los niños, los brindis y los villancicos, resuenan atronadoras las voces de los ausentes. Aquellos abuelos que ya no están, el padre que murió de cáncer, el hermano al que se llevó la carretera. Incluso tus propios hijos que este año les toca la cena en casa de su madre recordándonos con su ausencia nuestro fracaso familiar.

En esta época del año las personas que viven solas están más solas que nunca. En sus hogares vacíos quizá no añoren la desmesura que nos muestra la tele, pero sí una voz cercana que les regañe por adelantarse con las uvas. Esa soledad se muestra en esta época más cruda que nunca. Quizá ya no quedan familiares o amigos. Quizá, con el móvil cerca, esperan un año más la llamada de aquel hijo que les retiró la palabra hace ya unos años.

Lo que me lleva al segundo punto. La caridad. Celebramos el nacimiento de Jesús, y no consigo visualizar una época del año más alejada de su pensamiento. No juzgo la desmesura en el comer, el beber y el gastar, solo intento encontrar la conexión con las enseñanzas del maestro al que seguimos los cristianos. Y, la verdad, no la encuentro. Nos acercamos a nuestras familias de sangre olvidándonos de nuestros hermanos, en el sentido amplio de la palabra.

Por último, en esas cenas navideñas afloran los rencores, envidias y celos de una infancia no resuelta. Queda en evidencia en la mesa el hermano con el que competimos y su éxito profesional nos recuerda cómo nos ganaba al fútbol. O nuestra mirada se va inconsciente a medir si la porción de pavo que le da nuestra madre es más grande que la nuestra. O cómo seguimos temiendo a nuestro padre a pesar de nuestros 45 años.

Estuve a punto de llamar al programa y volcar estos pensamientos, pero pensé que no cogerían mi llamada, o que a lo mejor esta profundidad un poco dura y un poco oscura no encajaría con el “espíritu navideño”

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

Un comentario en “45 Respecto a la Navidad”

  1. Yo también creo que no te darían paso en el programa de radio… En fechas de Navidad, parece que se llevan los excesos y la sobriedad y la profundidad tienen poca cabida

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