329 La obra de tu vida

Verás. Tus pensamientos son reales.

En la medida en que puedas ser más específico acerca de tus deseos, tu yo superior emprenderá enseguida el camino de su realización.

Todo lo que has de hacer es aclarar tus deseos y atreverte a pensar a lo grande.

La realización de la obra de tu vida requerirá tu capacidad de escuchar tu sabiduría interior y seguirla.

Requerirá erigirte a ti mismo y a nadie más en autoridad sobre lo que es bueno para ti.

La creación de la obra de tu vida es un proceso de autoconocimiento.

Y se consigue mirando hacia dentro, en vez de buscar las respuestas fuera de ti.

Dedicándote a la obra de tu vida, te dedicas a ser el constructor de tu existencia.

Así que, en vez de tolerar situaciones malas, busca el modo de mejorarlas.

La obra de tu vida es tan valiosa como la de cualquier otro, aunque puede que no parezca significativa.

Tu camino es importante y sólo puede realizarse con la dedicación de este tiempo y energía.

Si te encuentras trabajando en un proyecto, recuerda que tu guía superior te ayuda siempre a concluirlo en el momento adecuado.

Si, hagas lo que hagas, tus esfuerzos encuentran resistencia, será un proyecto inadecuado, o un momento poco propicio.

Recuerda que los caminos externos deben ir apoyados por los cambios internos, y así todo será coherente.

Hay un período de elaboración interna antes de que se produzcan los cambios.

Y cuanto mayores sean los cambios externos que deseas introducir, mayores deberán ser los cambios internos que deben precederles.

Aprende a aceptarte y amarte por lo que eres.

Ama también todo aquello que ya has creado.

Empieza a valorarte por lo que eres y no por lo que te gustaría ser.

Confía en que todo lo que haces está poniendo los cimientos para el desarrollo de tu obra mayor.

Sigue los consejos de tu interior y elige las opciones que te dan alegría, porque ellas te llevan hacia tu gran contribución.

(escrito y dibujado por u humano)

328 Tu papel, tu trabajo

Verás. Es domingo lluvioso, así que vamos a reflexionar un poco sobre el trabajo (ese que ahora queremos que haga la IA)

Pienso que todos nacemos con un propósito.

Y creo que hay una razón por estar en el mundo.

Cada uno tenemos que jugar un papel que nadie más en el planeta podría desarrollar.

Y esa contribución especial que hemos venido a realizar es la obra de nuestra vida.

Haciéndola, estaremos siguiendo nuestro camino superior y la vida estará llena de alegría, abundancia y bienestar crecientes.

El trabajo debería implicar hacer aquello que amas con tu tiempo y energía.

Y eso quiere decir emplear los talentos y aptitudes necesarios para la obra de tu vida.

Y… ¿Cómo sabré que he encontrado la obra de mi vida? (te preguntarás intentando eludir la responsabilidad)

Pues lo sabrás por la sensación de vitalidad y satisfacción que tendrás.

Sentirás que tu vida tiene un significado más elevado y que estás haciendo una contribución valiosa.

Tendrás una visión irresistible.

Te sentirás más feliz en todas las áreas de tu vida.

Tu trabajo te permitirá expresar lo que eres con más plenitud; te ayudará a crecer y evolucionar.

Y, por si lo estás pensando, no hace falta cambiar de trabajo para realizar la obra de tu vida.

Cualquier trabajo, sea cual fuere el papel que juegas, te permitirá concentrarte en formas para ayudar a las personas.

Haciendo lo que te gusta hacer, enriqueces las vidas de las personas que te rodean y añades luz al mundo.

Cuando amas lo que haces, tu atención y tu conciencia se vuelcan en tu actividad de forma natural.

No necesitas cambiar tu vida totalmente; puedes crear la obra de tu vida gradualmente, paso a paso.

Lo que haces en este momento contiene la semilla de la obra de tu vida.

Haciendo lo que amas cada vez más, crearás la forma más elevada de abundancia:

una vida plena, vital, feliz y llena de amor.

(escrito y dibujado por un humano)

327 Cuerpo y mente

Verás. Ayer estuve en una charla sobre Inteligencia Artificial, dirigida a personas de recursos humanos de diferentes empresas.

Cundió un poco el pánico con los últimos avances de la IA y lo misterioso que es el cómo obtiene las acertadas conclusiones que saca.

Me quedé con un par de datos:

Se está trabajando hacia la inmortalidad.

Por lo visto ahora, cada año retrasamos la media de mortalidad 3 meses.

Pues ya se intenta que cada año se retrase la edad de mortalidad más de un año.

Eso quiere decir que matemáticamente podemos ser inmortales.

Dudo que venzamos la entropía general, pero, además,

¿para qué queremos vivir más?

En muchas ocasiones no encontramos el sentido a la vida que tenemos, entonces, ¿para qué prolongarla?

¿Por qué ese interés en eliminar el ciclo natural de todo?

La otra cosa que me intrigó fue que, por lo visto, muy pronto podremos descargar nuestros pensamientos en un disco duro externo.

Es decir, podemos vaciar nuestro cerebro; y el ponente se preguntaba:

Entonces ¿quién soy yo? ¿Qué pasa con mi cuerpo? ¿Soy mi cuerpo o soy mi cerebro?

Esa reflexión me tranquilizó mucho porque me di cuenta de que la IA solo está rascando la superficie.

No tiene ningún sentido alarmarse.

Porque, yo no soy mi cuerpo.

Mi cerebro es un órgano más de mi cuerpo, así que yo no soy mi cerebro.

La IA está muy lejos, si es que alguna vez puede, de alcanzar nuestra mente, nuestra alma, nuestro espíritu… nuestro ser.

Y replicarlo.

La compasión, la caridad, la fe, la intuición, la visión premonitoria, el propósito de vida… para mí, eso no está en el cerebro, está en mi mente, y…

¿dónde está mi mente?

Buena pregunta.

(escrito y dibujado por un humano)

326 Caballo muerto

Verás. A lo mejor conoces la metáfora del caballo muerto:

«Si te das cuenta de que estás montando un caballo muerto, lo mejor que puedes hacer es bajarte»

Parece obvio. Quizá para ti que eres inteligente.

Sin embargo, muchas organizaciones y empresas lo que hacen es organizar un comité de sabios para que lo estudie.

Enviar a sus empleados a cursos de formación para saber montar caballos muertos.

Cambiar de nombre al caballo, a ver si revive…

En fin, marear para no tomar la decisión única posible: tirar el caballo.

En vez de buscar nuevas cabalgaduras para seguir avanzando, nos empeñamos en golpear a la idea que está muerta para ver si revive.

No funciona.

Ni en la empresa, ni en nosotros.

Todas estas cosas de empresa me gusta llevarlas a mi vida, porque creo que yo soy la empresa más interesante de mi vida y en la que debo invertir más recursos.

El caso es que me doy cuenta de que a veces cabalgo en algún caballo muerto.

Pero sigo ahí, por pena, por costumbre, por miedo al cambio, por falta de ideas originales…

Si has tenido una visión, si sabes cuál es tu camino, si conoces tu propósito… no cambies de camino.

Cambia de cabalgadura.

Quizá hoy estés en un atasco, personal, profesional, o vivencial, y no sabes cómo seguir.

Puedes mirar sobre qué vas montado: tus creencias, tus valores, tu motivación, tus socios, tus apoyos externos e internos…

Señala cuáles de éstos son caballos muertos.

Entiérralos. No van a revivir. No gastes tiempo, energía y recursos en ellos.

Solo déjalos a un lado, en la cuneta, y sigue tu camino.

Te garantizo que, si es el camino, aparecerán nuevos caballos en los que podrás subirte y te llevarán felices a tu destino.

(escrito y dibujado por un humano)

325 Misericordia

Verás. Llevo varios días con esta palabra en la cabeza.

La primera vez apareció cuando estaba en el coche, parado en un semáforo.

Esperando para cruzar había un hombre mayor, desaliñado, vestido con ropa desgastada y de una talla más grande que la suya.

Alto, de tez oscura y una barba rala de varios días.

Sus ojos clavados en el muñequito del semáforo.

Cuando este se tornó verde empezó a caminar y su mirada se perdió en algún punto inexistente frente a él.

Y ahí me llegó la palabra:

Misericordia.

Es una palabra que me supo a antiguo y con regusto a iglesia, así que me puse a investigar.

Empiezo por lo fácil, por la RAE:

1 «Virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenos»

2 «Pieza en los asientos de los coros de las iglesias para descansar disimuladamente, medio sentado sobre ella, cuando se debe estar en pie»

Miro dentro y la primera acepción, la típica, no resuena en mí.

No sentí compasión, ni piedad, ni conmiseración por el hombre (ni por mi)

La segunda, sin embargo, si me tocó.

La parte de descansar disimuladamente cuando se debe estar de pie.

En palabras más modernas: escaquearse de la obligación que uno tiene.

El señor del semáforo sentía mi ser que se estaba escaqueando de la obligación de ser feliz, de amar la vida, de mirar con foco a un futuro ilusionante.

Yo también.

Yo también parezco estar de pie y me recuesto en la comodidad de lo conocido, y no lo doy todo, aunque parece que sí.

Voy a levantar el culo.

¿Te apuntas?

(escrito y dibujado por un humano)

324 Una órbita superior

Verás. Cada vez que cobras por tu trabajo, intercambias tu experiencia por dinero.

Cada día adquirimos experiencias que pueden ser convertidas en dinero y así nuestra capacidad ganadora está en aumento.

Cuando te encuentres luchando por sobrevivir, apenas capaz de pagar tus facturas, no creas que has fracasado.

Este no es más que el modo que has elegido para aprender muchas lecciones importantes y experimentar la esencia de tu ser.

Quizá aprendas que puedes ser generoso incluso cuando tienes muy poco.

Podrías estar conociendo las cualidades superiores de la confianza, la compasión y la humildad.

Investigando lo que es importante en tu vida, distinguiendo entre lo esencial y lo que no lo es.

Aprendiendo cómo aceptar el ofrecimiento de los demás o cómo sentirte poderoso sin dinero.

Es importante tener dinero suficiente para que la energía pueda ser empleada en la obra de una vida y no en el esfuerzo por ganarlo.

Y puedes considerar un trabajo temporal como recurso provisional que ayudará a pagar las deudas mientras piensas en cuál sería tu trabajo ideal.

Las preocupaciones económicas constantes bloquean la creatividad y ofuscan el pensamiento.

Cuando alcanzamos un nivel en el que podemos afrontar nuestros gastos y satisfacer las necesidades básicas, nos será más fácil encontrar y crear con rapidez la obra de nuestra vida.

A tu alma no le importa tu título laboral.

Mientras aportemos amor y conciencia a nuestro trabajo, creceremos espiritualmente.

Tratando a los demás con amor y compasión, atraemos oportunidades, personas, y aún más amor.

Y ese amor nos introduce en una órbita superior.

(escrito y dibujado por un humano)

323 Aprender del gato

Verás. Tener animales es una faena.

Los condenados se mueren y sufrimos porque les hemos cogido cariño.

A veces más cariño que a las propias personas.

Eso siempre me ha parecido injusto, pero la realidad es que cuando se van, lo pasamos mal.

Muy mal.

Consideraba Krishnamurti que la conciencia en los animales es evidente al mirarlos directamente a los ojos.

También decía que el camino hacia la comprensión de la vida en todas sus formas, incluyendo la animal, se encuentra en la experiencia directa

y no en dogmas o filosofías preestablecidas.

Pienso que los animales nos ayudan a comprender el mundo, la naturaleza, ya que ellos no están separados de ella.

Forman una unidad con la naturaleza y con los otros animales.

Nosotros miramos el mundo desde fuera, lo juzgamos, maltratamos y hacemos un uso indiscriminado de sus recursos.

Una gata es parte de esa unidad, no critica, no juzga, solo es.

Más allá de las razones egoístas que nos llevan a amar a los animales porque ellos nos adoran (me refiero a los domésticos, claro)

Quizá también los amemos por su honestidad, autenticidad, por su fidelidad a sí mismos.

Entre nuestras mascotas, los gatos son quizá los más misteriosos, profundos y libres.

Nos acompañan porque quieren estar, y establecemos con ellos un vínculo mágico y misterioso.

El genial Cortázar nos resume lo que podemos aprender de un gato:

«Querer a las personas como se quiere a un gato, con su carácter y su independencia, sin intentar domarlo, sin intentar cambiarlo, dejarlo que se acerque cuando quiera, siendo feliz con su felicidad».

Adiós Conejita.

(escrito y dibujado por un humano)

323 La piel de tu casa

Verás. “Todo lo visible es solo expresión de lo invisible, como una obra de arte es la expresión visible de la idea del artista.

De lo visible podemos deducir lo invisible.

Es lo que hacemos continuamente en la vida diaria”

Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke.

Tu casa tiene vida y te habla.

Te lo dice para que lo cambies, para que tomes conciencia de una situación concreta que a lo mejor se está repitiendo en tu vida y no la entiendes.

En realidad, es tu inconsciente hablándote.

La casa solo es la receptora de tus impulsos, de tu energía, tu agotamiento y tus emociones.

El hogar deja en evidencia lo que está sucediendo en tu interior.

Escuchar las señales es importante para tu salud física, emocional y mental.

Observa cómo se encuentran las paredes y techos de tu casa.

¿Están agrietados, con humedades, manchas o grietas? ¿Hay desconchones o faltan trozos de pintura aquí y allá?

Si es así quiere decir que la piel de tu casa te está gritando.

Es una señal de tus dificultades en tu relación con los demás.

En tus relaciones físicas y emocionales.

Hay alguna cicatriz en el pasado que no está cerrada y requiere tu atención.

A través de la piel das amor a los demás, acaricias y abrazas; y también te acaricias y te amas a ti mismo.

Si el amor que llevas dentro no lo estás compartiendo de manera natural, clara y abierta, tu piel se resquebraja.

Lo hace porque tu piel muestra al exterior tus sentimientos para que tomes conciencia de ellos y también para compartirlos con los demás.

Por eso te sonrojas cuando pasas vergüenza, palideces por miedo o se te pone la carne de gallina ante algo muy impresionante.

La reparación de la piel, igual que la reparación de la piel de tu casa, no debe ser algo cosmético y superficial.

Eso solo acomete el efecto, pero no aborda la causa. 

Si hay humedades en tu casa no pintes encima, volverán a salir, pica la pared y encuentra la fuente de la humedad para resolver el problema desde ahí.

Aquí puedes seguir leyendo:

(escrito y dibujado por un humano)

322 Ir a por lo grande

Vale. A lo mejor estoy equivocado, pero lo suelto de todas formas.

Pienso que las personas creemos tener muchas cosas pequeñas y ninguna grande.

Y si hay alguna grande, no vale para nada.

Hablo de valores, claro.

Si te miras a ti mismo y todas tus cualidades, puedes ver que eres una persona con valores…

pero no es eso lo que te hace grande.

Todos tenemos valores.

Todos.

Lo que necesitamos es tomar una decisión, y es una decisión muy fuerte.

Hay una diferencia muy grande entre ser un número entre millones de números, o ser un número único entre millones de números.

No importa si hay muchas personas que tengan ese mismo valor, lo importante es que cuando sientas dentro tu valor se multiplique por mil y te haga sentir fuerte, sólido, único.

Notas que tu cuerpo es capaz de soportar la presión de la gravedad.

Esta gravedad te ata al suelo y, sin embargo, no estás tan anclado como parece.

Cuando tu creencia hacia ti es dispersa, se disgrega en muchas cualidades, pero no se hace sólida, tu cuerpo lo traslada con poca firmeza y dudosa estructura.

Es una gravedad que en realidad no está controlada.

Pero cuando sientes el estímulo de tu gran valor, la energía de la gravedad entra abiertamente por tu sistema y, aunque te quieran tirar, no pueden.

Plantéate que, cuando estás trabajando para múltiples valores, que es verdad que los tienes, en realidad la gravedad no se hace fuerte dentro de ti y no te permite un equilibrio profundo del interior. 

Sin embargo, cuando encuentras tu valor, ese valor que realmente nadie te puede hacer dudar de él, el sistema empieza a hacer que todo tu cuerpo se reconozca en sí mismo: las células trabajan para ese valor, el sistema trabaja para ese valor y, a partir de ahí, empezarás a entrenar el valor permanentemente.

Hay una gran diferencia entre entrenar 15 valores o centrarse en 1.

¿Qué prefieres, tener poco de muchas cosas o mucho de una sola?

(escrito y dibujado por un humano)

321 Días redondos

Verás. Hay días que son redondos, y ayer fue uno de ellos.

Y me doy cuenta de que lo que los hace redondos son las personas.

Te cuento.

Mi socia María y yo hemos unido fuerzas y fundado una empresa: NNexa.

Y ayer tocó sesión de fotos y video para la web que nos están haciendo y para difundirlo en redes.

Así que nos pusimos en manos de Jesús (Hijomía) y su equipo.

Ni María ni yo somos personas que nos guste que nos graben y nos acosen a fotos (tendremos que hacérnoslo mirar)

Sin embargo, Jesús consiguió el milagro de hacernos reír, motivarnos, relajarnos y disfrutar de una sesión entrañable.

Al terminar fuimos a ver un coworking donde queremos instalarnos para compartir, crear y aprender juntos.

El espacio y la zona están muy bien.

Pero lo que lo hizo maravilloso fue la atención de Isabel.

Nos contó, mientras nos enseñaba todo, que llevaba 30 años trabajando allí.

Y nos mostraba las diferentes salas como si fuera el primer día.

Alegre, optimista, implicada y con un interés real en lo que hacíamos.

Nos tienen que pasar una oferta y estamos deseando que cuadre, para estar pronto con Isabel.

El día lo acabó redondeando por Jubrendy con una «milanesa de la abuela»

Era el último día de un Máster del que soy profesor, en el Centro de Estudios Financieros.

Y mi querida alumna venezolana nos deleitó a todos con un delicioso pastel receta de su abuela.

De nuevo las personas, siendo, agradeciendo, entregándose…

Se va acabando el día, son casi las 10 de la noche y, al salir del aparcamiento para ir a casa, un hombre cruza sin mirar la calle oscura y freno de golpe para no atropellarle.

El día redondo pudo haber acabado en tragedia.

¿Qué me quiso decir ese final?

Aquí estoy, a las 4 de la mañana, dándole vueltas.

(escrito y dibujado por un humano)