339 El objetivo y el espejo

Verás. Puede que te pase esto cuando vas a fijarte un objetivo.

Puede que pienses que fijar metas te resta libertad.

Puede que creas que el objetivo te condiciona y te hace vivir sujeto a un marcador que te controla cada vez que te sales de la zona prefijada de actuación.

También puede ser que pases el tiempo marcándote metas que te vienen impuestas por las expectativas de otros y a la mitad del camino claudicas.

Vivir implica reconocer nuestras necesidades e involucrarnos de manera proactiva en lograr aquello que necesitamos hacer realidad.

Plantearnos un objetivo nos da la posibilidad de contactar con la vida, con lo que necesitamos y que actualmente carecemos, pero que estamos dispuestos a trabajar para lograrlo.

Un objetivo es una quimera que quiero hacer realidad.

No puede plantearse conceptualmente.

Es necesario plantearlo físicamente y conseguirlo a través de la emoción, de la razón y de la mente.

El trabajo con un objetivo exige un movimiento interior que involucra y moviliza todo el sistema cerebral.

Es algo que surge del interior y es vital para que podamos conectar con la voluntad.

El contacto con la voluntad nos permite avanzar y ver qué se requiere para cumplirse sin que exista la posibilidad de que el objetivo se pierda en el tiempo.

El objetivo necesita ser consustancial a nuestro cuerpo, que nos vertebre.

En el plano físico implica llevarlo al cuerpo: podrá conseguirse porque somos capaces de sentirlo, vivirlo, respirarlo.

Necesita ser informativo y comprender datos exactos, fechas, logros, mediciones… de lo que queremos conseguir.

Cuando lo tengas, sitúate delante de un espejo y dilo en voz alta.

Si tu cuerpo se mantiene firme, tu voz clara y segura y tu mirada fija en tus ojos, hay muchas posibilidades de que tu grado de compromiso te permita alcanzarlo.

(escrito y dibujado por un humano)

338 IA y espiritualidad

Verás. Acabo de leer una muy interesante newsletter de Javier Martínez Aldanondo.

Y, como no podía ser de otra manera, va de IA.

Una vez más se compara a los seres humanos con la IA, y no solo en inteligencia.

Argumenta Javier que:

 «Los seres humanos estamos tejidos a partir de información. No somos solo materia orgánica sino procesos químicos y eléctricos regidos por instrucciones que evolucionan y se transmiten. El ADN codifica instrucciones y el cerebro aprende patrones para anticipar el mundo y toda esa información se materializa en un cuerpo»

Resumiendo, somos un almacén dinámico de información donde se alojan recuerdos, emociones, aprendizajes…

Claro, la IA, con toneladas de datos y una capacidad casi ilimitada de procesamiento, nos da sopas con honda.

Ante la tremenda goleada que nos va a dar la IA más pronto que tarde, Javier propone dos caminos:

  1. Impedir su avance con regulaciones y prohibiciones
  2. Prepararnos para cuando la IA sea autónoma y capaz de fijar sus objetivos, y ya no seriamos necesarios.

La pregunta en cabeza de muchos y con la tesis de que somos información, ¿qué va a impedir a la IA hacer lo que nosotros hacemos?

Pues… hay un campo del que no se habla mucho y es de la IA y la trascendencia, o lo espiritual, o la conciencia de ser…

Casi todos los artículos que comparan IA y personas lo hacen asumiendo que solo somos química y electricidad; cuerpo con emociones…

Básicamente plantean una lucha de carbono contra silicio.

Me parece injustamente desproporcionada la comparación.

Queda fuera nuestra esencia.

El vínculo, la compasión, la fe, la capacidad de perdonar, la conciencia, el significado de la existencia…

¿Puede esto surgir de procesos computacionales?

Lo que sí es cierto es que la IA refleja nuestra lucha con lo desconocido y evoca temores sobre el control y la comprensión.

(escrito y dibujado por un humano)

337 El peldaño de la ilusión

Verás. He observado que muchas de nuestras vidas giran alrededor del trabajo y de las relaciones.

Cuando somos pequeños la relación con nuestros padres o familia y cuando somos mayores la universidad, las relaciones de pareja, los amores y desamores.

Nuestra mente es monotemática y con muchos deseos de cubrir las necesidades más básicas adornadas de bienestar y gozo.

Y, sin embargo, no lo hacemos muy bien.

Veo a mi alrededor romperse cientos de parejas a la vez que se forman otras para volver a destruirse.

Es lo que una amiga llama el “rular” de las relaciones.

Pocas se mantienen con ilusión y aquellas que lo hacen, siendo un ejemplo por el respeto, no lo son tanto por la ilusión y la pasión.

Y en muchas de estas historias hay niños sufrientes y cierto desorden emocional en todo el sistema relacional.

La mayoría de los fracasos han tenido que ver con repeticiones de comportamiento familiar. (Ahí me incluyo con mis dos matrimonios)

Actitudes que nos resultaron muy desagradables o poco constructivas las hemos repetido una y otra vez sin comprensión ni respeto.

Y ¿por qué pasa esto?

Pienso que las personas comenzamos las relaciones antes de tiempo.

Cuando conocemos por primera vez a una persona y nos enamoramos nos suele cegar la euforia del momento.

Imagina que valoras la ilusión que sentiste por esa persona en una escalera de diez peldaños.

Deberíamos situarla en el primer escalón, ya que comenzamos con un profundo desconocimiento sobre el otro.

Sin embargo, solemos colocar la ilusión arriba del todo, en el escalón número diez.

Empezamos muy alto y así es lógico que lo único que podamos hacer sea bajar.

El día en el que ese otro no nos ha devuelto la llamada cuando esperábamos, comienza el descenso.

Nos pasa por haber situado la ilusión muy arriba cuando, en realidad, desconocíamos en gran medida a esa persona.

Si por el contrario nos encargamos de situar la ilusión y la euforia en el primer escalón, solo podrá subir y subir.

Aplica a las relaciones laborales

(escrito y dibujado por un humano)

336 Encontrar significado

Verás. Sería triste estar acostados en nuestro lecho de muerte y, mirando atrás en nuestra vida, tener la sensación de que no ha valido la pena.

Que, en realidad, hemos vivido en vano.

Ahora que nos preocupamos tanto por vivir 500 años, a mi lo que me preocupa es mirar por el retrovisor y ver el vacío.

Y debo darme cuenta de que la medida de una buena vida vivida nos es tanto lo que perdura en ella, sino en cómo se vivió.

Cuánta integridad, autenticidad, vitalidad creativa, motivación… llenaron esos días irrepetibles.

Porque quizá dejemos atrás algún libro, una casa en el campo, alguna espiral de ADN…

Pero, en palabras de Benedetti, solo cuando dejamos de reservarnos y comenzamos a entregarnos, es cuando realmente cobramos vida.

Todo lo demás se desvanece en el tiempo.

La entrega perdura.

Y tengo la sensación de que la brevedad de la vida hay que rellenarla con significado.

Puede que creamos que no lo hemos elegido, puede que no lo veamos, o puede que no le hagamos caso,

Pero todos ternemos un lugar específico en el mundo y, cuando lo ocupamos, la sensación de haber desaprovechado la vida desaparece.

Y creo que debemos esforzarnos por encontrar ese lugar.

Y para ello debemos trascender los valores de nuestra niñez, la rigidez de nuestra cultura y las normas de nuestra época.

No vale la experiencia ajena.

Debemos confiar en nosotros mismos y desarrollar un conocimiento interno de lo que nos vale y de lo que no.

Así, tendremos una percepción correcta de las cosas.

(escrito y dibujado por un humano)

335 La persona perfecta

Verás. Comía ayer con una de mis sobrinas y se quejaba con dolor de lo difícil que era encontrar pareja.

A sus 30 años estaba desilusionada porque no encontraba la persona perfecta para ella.

Y me doy cuenta de que todas las relaciones interpersonales están unidas a una misma necesidad:

Que sean longevas y positivas para todas las partes.

Entonces, ¿qué hace que no nos preparemos para una de las cuestiones más arriesgadas de nuestra vida, que no es otra que la elección de pareja?

Nuestra vida de pareja tiene un sentido específico cuando procede de un conocimiento y gestión emocional que reduzca el miedo a no ser queridos,

o a ser demasiado buscados,

o a cualquier otra cosa que nos repliegue y nos aleje de lo que más queremos,

de estar acompañados, de seguir unos pasos acompasados,

y sentir que la vida del otro y la nuestra tienen muchas cosas en común.

La soledad es imposible.

Puede ser muy anhelada a veces, odiada y repudiada otras, pero sea como fuere todos nosotros llevamos en nuestro ADN la necesidad de vivir al lado de otros.

Entonces, ¿por qué hay tantas dificultades para vivir juntos, permanecer fieles, sentir que somos parte de una gran estructura familiar…?

Y me/te pregunto:

¿qué sería de nuestra vida si tuviéramos una pareja para siempre?

¿Qué pasaría en nuestras vidas si nunca encontráramos pareja?

¿Cómo de diferente es nuestra vida cuando estamos con o sin pareja?

“Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta”.

Sam Keen.

(escrito y dibujado por un humano)

334 Los dos círculos

Verás. Imagínate dos círculos concéntricos.

Vamos a ponerles color: el de dentro turquesa, y el de fuera rojo.

Al principio, los dos tienen casi el mismo tamaño.

Van pasando los años y en el crecimiento de ambos se pueden producir dos escenarios:

Que ambos crezcan más o menos a la vez, o que el externo se desarrolle mucho y el interno permanezca igual.

Tú eres esos dos círculos.

El interior, el turquesa, es tu talento, tu valor nuclear, tu máxima competencia… tu esencia divina:

Es la «herramienta» con la que has venido al mundo.

El círculo exterior, el rojo, es tu cuerpo; el lugar donde está alojada esa esencia.

Nacemos con esos círculos casi iguales.

Luego la vida nos lleva a desarrollar el externo: estudiar, trabajar, crecer profesionalmente, pagar hipotecas, sostener una familia, buscar éxito profesional…

Eso está muy bien.

El problema nace cuando hacemos crecer el círculo rojo y no lo acompañamos con el turquesa.

Nos ocupamos de que crezca mucho uno, y nos olvidamos de que, si ese crecimiento va acompañado del otro, seremos felices y nos sentiremos plenos.

Imagínate que tu círculo interior está lleno de creatividad.

Si tu esencia creativa te acompaña en la vida, en el desarrollo profesional, en tu trabajo, en tu propio negocio, te sentirás dichoso ya que aquello con lo que vienes a la vida está siendo utilizado.

Pero puede pasar que no sea así. Que tu esencia divina quede ignorada en aras de haber potenciado mucho el círculo exterior, sin mirarla.

O puede que la hayas utilizado hasta un cierto punto y ahora otras responsabilidades del trabajo te estén alejando de ella.

Por ejemplo, dedicas mucho tiempo a ver clientes, tareas administrativas, gestionar al personal…

Y te olvidas de la creatividad.

Tu tiempo se escurre apagando incendios en vez de construyendo edificios.

Y, por la noche, te sientas al borde de la cama, y tu alma llora contigo.

(escrito y dibujado por un humano)

333 Avanzar

Verás. En la naturaleza de todas las formas de vida está el avanzar y ser vital.

Hay personas que crean continuamente nuevas vidas y ocupaciones que reforzarán su vitalidad.

Sin embargo, otras no introducen cambios hasta que no experimentan insatisfacción o ansiedad.

Si perteneces a esta última categoría, tu alma creará cada vez más problemas, incomodidades y resistencias internas hacia tu situación actual hasta llamar tu atención a la necesidad de cambios.

El desafío es amar lo que dejas atrás en vez de rechazarlo.

Y lo que suele ocurrir es que cuanto más te disgusta una situación, más tiempo sigues en ella.

Uno de los principios del universo es que cada situación de la vida te enseña cómo amar.

No podrás abandonar nada hasta que no lo ames.

Estás atado a las cosas que te disgustan.

Si odias algo, serás atraído hacia ello una y otra vez.

Amándolo, te verás libre.

El trabajo que tienes ahora y las aptitudes que empleas en él eran apropiados para cumplir tus objetivos originales.

Si ahora pides más, si piensas de manera más amplia y sustanciosa, necesitarás un nuevo vehículo que te conduzca hacia tu nuevo objetivo.

Considera que has tenido éxito; te estás preparando para un nuevo salto hacia delante.

Si tu camino se te hace difícil, si seguirlo significa una lucha ardua, revisa tus actos.

Si un camino te plantea dificultades, hay otro al que puedes seguir y que te aportará más vitalidad y abundancia que el actual.

Hasta los mejores planes deben ser revisados constantemente.

(escrito y dibujado por un humano)

332 Estar contigo

Verás. La apropiación y defensa del territorio no es solo cuestión de seguridad nacional, son requisitos que también te hacen falta en tu territorio primario.

Ahí está tu necesidad de privacidad, seguridad y pertenencia.

Eso es lo que defienden los países en conflicto, no solo un trozo de tierra.

De la misma manera, pero sin violencia, tú lo defiendes en tu hogar.

Los territorios no son solo físicos, también son simbólicos; lo es, por ejemplo, el sillón de lectura en el que te gusta sentarte los domingos.

El territorio de tu hogar es un espacio tuyo, donde buscas refugio —a lo mejor de tus hijos;

privacidad si, como suele ser cada vez más habitual, trabajas online desde casa;

y la expresión de tu identidad: es allí donde cuelgas ese cuadro que a nadie más le gusta.

Consideras estos espacios extensiones de ti, y son fundamentales para tu bienestar emocional y psicológico.

En ellos te retiras del mundo exterior, del resto de las estancias de la casa y defines tus propias normas.

Personalizar ese ámbito es una forma de reafirmar el control sobre tu territorio, lo cual puede requerir de ajustes funcionales, modificaciones en el espacio para adecuarlo a tus rutinas y necesidades específicas.

Si vives solo, no tendrás ese problema, pero, si vives en pareja o con familia, la cosa cambia.

Es importante que, aparte de los acuerdos comunes sobre decoración, distribución, orden y usos de las estancias de la casa, dispongas de ese espacio, una habitación o un rincón que sea tuyo, que exprese tu individualidad, tu yo.

Comprender esta necesidad tuya y de tu pareja os hará dar un paso de gigante.

Cuando, en su maravilloso libro El profeta, Khalil Gibran era interrogado sobre el matrimonio, respondía con estas palabras:

Sí; estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios.

Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía.

Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

El poeta aboga por ser uno mismo aun en el acto de compartir con otro.

Sin duda, es importante tu espacio, el rincón donde ser tú, donde poder estar solo contigo.

Aquí puedes seguir leyendo:

(escrito y dibujado por un humano)

331 El coche

Verás. Es muy probable que tengas coche. ¿Lo cuidas?

Le pones el combustible adecuado, lo llevas a sus revisiones, lo limpias por dentro y por fuera, intentas no golpearlo contra otros coches…

Es seguro que así es.

¿Y tú?

¿Te cuidas igual, te quieres igual, comes lo que debes, haces deporte, vas con regularidad a tus revisiones e intentas no pelearte con nadie?

Es muy probable que no.

Somos nuestros coches.

Y conducir el coche es conducir tu vida y, lo que pasa en y con tu vehículo son unas grandes enseñanzas para ti.

Ayer analizábamos la metáfora en un curso.

Por ejemplo, una persona comentaba que había tenido problemas con los frenos.

Su coche andaba retenido, aunque ella no pisara el pedal correspondiente.

Se dio cuenta de que su vida también estaba atascada en un pensamiento hacia una antigua pareja.

Otra persona tuvo un pinchazo, pero no se dio cuenta hasta que un peatón la avisó.

Y no solo la avisó, sino que la ayudó a llegar al taller donde le solucionaron el problema.

De los cuatro pilares que tienes en la vida (por ejemplo, vida personal, vida profesional, vida social y vida espiritual) ¿Cuál está pinchado?

Quizá necesitas alguien que te ayude a verlo y que te apoye en la solución.

Y si tomas conciencia, la persona aparecerá.

Así nos dimos cuenta del gran maestro que puede ser nuestro coche y que, además de llevarnos por la vida, nos muestra lo que nos pasa.

En la privacidad de su habitáculo nos permitimos ser nosotros y sacar nuestras sombras.

Imprecamos, insultamos, achuchamos a los demás, creemos que somos los únicos que lo hacemos bien…

Cosas que en el mundo exterior guardamos para ser aceptados.

(escrito y dibujado por un humano)

330 El siguiente nivel

Verás. Escribía ayer sobre la obra de tu vida y voy a matizar algunas cosas.

La primera es que el descubrimiento de la obra de nuestra vida y del aprendizaje para actuar de acuerdo con los mensajes internos,

es tan importante como la obra en sí.

Es importante saber cuándo ha llegado el momento de cambiar de rumbo.

No hay trabajo ni actividad que sea eternamente perfecto, salvo que tengas la voluntad de renovarlo constantemente.

Y eso ocurre cuando tu propia evolución implica la revisión de todo lo que te rodea.

En ocasiones, un simple cambio será suficiente.

En otras, la única manera de situarte en el siguiente nivel será desprendiéndote de todo lo que tienes y empezando de nuevo en algo totalmente distinto.

Es un proceso y como tal tendrá su estructura interna.

Toda creación sigue sus fases naturales.

La primera es la etapa de las ideas.

Estás lleno de ideas, pensamientos y deseo de cambio.

La fase siguiente es de preparación, donde analizar todos los medios que tienes para llevar a la práctica las ideas.

La fase siguiente es la de la construcción, cuando encuentras el modo de poner en acción los medios anteriores.

Esta fase va seguida por otra, de estabilización, durante la cual tus ideas funcionan, pero ya ni se amplían ni evolucionan.

Esta fase lleva al fin de ciclo y el comienzo de otro.

Esta última fase, forma parte del ciclo natural de nacimiento, muerte y renacimiento.

Si tu trabajo no te satisface tanto como antes, quizá te estés preparando para expandirte y avanzar hacia un nivel nuevo.

(escrito y dibujado por un humano)