334 Los dos círculos

Verás. Imagínate dos círculos concéntricos.

Vamos a ponerles color: el de dentro turquesa, y el de fuera rojo.

Al principio, los dos tienen casi el mismo tamaño.

Van pasando los años y en el crecimiento de ambos se pueden producir dos escenarios:

Que ambos crezcan más o menos a la vez, o que el externo se desarrolle mucho y el interno permanezca igual.

Tú eres esos dos círculos.

El interior, el turquesa, es tu talento, tu valor nuclear, tu máxima competencia… tu esencia divina:

Es la «herramienta» con la que has venido al mundo.

El círculo exterior, el rojo, es tu cuerpo; el lugar donde está alojada esa esencia.

Nacemos con esos círculos casi iguales.

Luego la vida nos lleva a desarrollar el externo: estudiar, trabajar, crecer profesionalmente, pagar hipotecas, sostener una familia, buscar éxito profesional…

Eso está muy bien.

El problema nace cuando hacemos crecer el círculo rojo y no lo acompañamos con el turquesa.

Nos ocupamos de que crezca mucho uno, y nos olvidamos de que, si ese crecimiento va acompañado del otro, seremos felices y nos sentiremos plenos.

Imagínate que tu círculo interior está lleno de creatividad.

Si tu esencia creativa te acompaña en la vida, en el desarrollo profesional, en tu trabajo, en tu propio negocio, te sentirás dichoso ya que aquello con lo que vienes a la vida está siendo utilizado.

Pero puede pasar que no sea así. Que tu esencia divina quede ignorada en aras de haber potenciado mucho el círculo exterior, sin mirarla.

O puede que la hayas utilizado hasta un cierto punto y ahora otras responsabilidades del trabajo te estén alejando de ella.

Por ejemplo, dedicas mucho tiempo a ver clientes, tareas administrativas, gestionar al personal…

Y te olvidas de la creatividad.

Tu tiempo se escurre apagando incendios en vez de construyendo edificios.

Y, por la noche, te sientas al borde de la cama, y tu alma llora contigo.

(escrito y dibujado por un humano)

333 Avanzar

Verás. En la naturaleza de todas las formas de vida está el avanzar y ser vital.

Hay personas que crean continuamente nuevas vidas y ocupaciones que reforzarán su vitalidad.

Sin embargo, otras no introducen cambios hasta que no experimentan insatisfacción o ansiedad.

Si perteneces a esta última categoría, tu alma creará cada vez más problemas, incomodidades y resistencias internas hacia tu situación actual hasta llamar tu atención a la necesidad de cambios.

El desafío es amar lo que dejas atrás en vez de rechazarlo.

Y lo que suele ocurrir es que cuanto más te disgusta una situación, más tiempo sigues en ella.

Uno de los principios del universo es que cada situación de la vida te enseña cómo amar.

No podrás abandonar nada hasta que no lo ames.

Estás atado a las cosas que te disgustan.

Si odias algo, serás atraído hacia ello una y otra vez.

Amándolo, te verás libre.

El trabajo que tienes ahora y las aptitudes que empleas en él eran apropiados para cumplir tus objetivos originales.

Si ahora pides más, si piensas de manera más amplia y sustanciosa, necesitarás un nuevo vehículo que te conduzca hacia tu nuevo objetivo.

Considera que has tenido éxito; te estás preparando para un nuevo salto hacia delante.

Si tu camino se te hace difícil, si seguirlo significa una lucha ardua, revisa tus actos.

Si un camino te plantea dificultades, hay otro al que puedes seguir y que te aportará más vitalidad y abundancia que el actual.

Hasta los mejores planes deben ser revisados constantemente.

(escrito y dibujado por un humano)

332 Estar contigo

Verás. La apropiación y defensa del territorio no es solo cuestión de seguridad nacional, son requisitos que también te hacen falta en tu territorio primario.

Ahí está tu necesidad de privacidad, seguridad y pertenencia.

Eso es lo que defienden los países en conflicto, no solo un trozo de tierra.

De la misma manera, pero sin violencia, tú lo defiendes en tu hogar.

Los territorios no son solo físicos, también son simbólicos; lo es, por ejemplo, el sillón de lectura en el que te gusta sentarte los domingos.

El territorio de tu hogar es un espacio tuyo, donde buscas refugio —a lo mejor de tus hijos;

privacidad si, como suele ser cada vez más habitual, trabajas online desde casa;

y la expresión de tu identidad: es allí donde cuelgas ese cuadro que a nadie más le gusta.

Consideras estos espacios extensiones de ti, y son fundamentales para tu bienestar emocional y psicológico.

En ellos te retiras del mundo exterior, del resto de las estancias de la casa y defines tus propias normas.

Personalizar ese ámbito es una forma de reafirmar el control sobre tu territorio, lo cual puede requerir de ajustes funcionales, modificaciones en el espacio para adecuarlo a tus rutinas y necesidades específicas.

Si vives solo, no tendrás ese problema, pero, si vives en pareja o con familia, la cosa cambia.

Es importante que, aparte de los acuerdos comunes sobre decoración, distribución, orden y usos de las estancias de la casa, dispongas de ese espacio, una habitación o un rincón que sea tuyo, que exprese tu individualidad, tu yo.

Comprender esta necesidad tuya y de tu pareja os hará dar un paso de gigante.

Cuando, en su maravilloso libro El profeta, Khalil Gibran era interrogado sobre el matrimonio, respondía con estas palabras:

Sí; estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios.

Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía.

Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

El poeta aboga por ser uno mismo aun en el acto de compartir con otro.

Sin duda, es importante tu espacio, el rincón donde ser tú, donde poder estar solo contigo.

Aquí puedes seguir leyendo:

(escrito y dibujado por un humano)

331 El coche

Verás. Es muy probable que tengas coche. ¿Lo cuidas?

Le pones el combustible adecuado, lo llevas a sus revisiones, lo limpias por dentro y por fuera, intentas no golpearlo contra otros coches…

Es seguro que así es.

¿Y tú?

¿Te cuidas igual, te quieres igual, comes lo que debes, haces deporte, vas con regularidad a tus revisiones e intentas no pelearte con nadie?

Es muy probable que no.

Somos nuestros coches.

Y conducir el coche es conducir tu vida y, lo que pasa en y con tu vehículo son unas grandes enseñanzas para ti.

Ayer analizábamos la metáfora en un curso.

Por ejemplo, una persona comentaba que había tenido problemas con los frenos.

Su coche andaba retenido, aunque ella no pisara el pedal correspondiente.

Se dio cuenta de que su vida también estaba atascada en un pensamiento hacia una antigua pareja.

Otra persona tuvo un pinchazo, pero no se dio cuenta hasta que un peatón la avisó.

Y no solo la avisó, sino que la ayudó a llegar al taller donde le solucionaron el problema.

De los cuatro pilares que tienes en la vida (por ejemplo, vida personal, vida profesional, vida social y vida espiritual) ¿Cuál está pinchado?

Quizá necesitas alguien que te ayude a verlo y que te apoye en la solución.

Y si tomas conciencia, la persona aparecerá.

Así nos dimos cuenta del gran maestro que puede ser nuestro coche y que, además de llevarnos por la vida, nos muestra lo que nos pasa.

En la privacidad de su habitáculo nos permitimos ser nosotros y sacar nuestras sombras.

Imprecamos, insultamos, achuchamos a los demás, creemos que somos los únicos que lo hacemos bien…

Cosas que en el mundo exterior guardamos para ser aceptados.

(escrito y dibujado por un humano)

330 El siguiente nivel

Verás. Escribía ayer sobre la obra de tu vida y voy a matizar algunas cosas.

La primera es que el descubrimiento de la obra de nuestra vida y del aprendizaje para actuar de acuerdo con los mensajes internos,

es tan importante como la obra en sí.

Es importante saber cuándo ha llegado el momento de cambiar de rumbo.

No hay trabajo ni actividad que sea eternamente perfecto, salvo que tengas la voluntad de renovarlo constantemente.

Y eso ocurre cuando tu propia evolución implica la revisión de todo lo que te rodea.

En ocasiones, un simple cambio será suficiente.

En otras, la única manera de situarte en el siguiente nivel será desprendiéndote de todo lo que tienes y empezando de nuevo en algo totalmente distinto.

Es un proceso y como tal tendrá su estructura interna.

Toda creación sigue sus fases naturales.

La primera es la etapa de las ideas.

Estás lleno de ideas, pensamientos y deseo de cambio.

La fase siguiente es de preparación, donde analizar todos los medios que tienes para llevar a la práctica las ideas.

La fase siguiente es la de la construcción, cuando encuentras el modo de poner en acción los medios anteriores.

Esta fase va seguida por otra, de estabilización, durante la cual tus ideas funcionan, pero ya ni se amplían ni evolucionan.

Esta fase lleva al fin de ciclo y el comienzo de otro.

Esta última fase, forma parte del ciclo natural de nacimiento, muerte y renacimiento.

Si tu trabajo no te satisface tanto como antes, quizá te estés preparando para expandirte y avanzar hacia un nivel nuevo.

(escrito y dibujado por un humano)

329 La obra de tu vida

Verás. Tus pensamientos son reales.

En la medida en que puedas ser más específico acerca de tus deseos, tu yo superior emprenderá enseguida el camino de su realización.

Todo lo que has de hacer es aclarar tus deseos y atreverte a pensar a lo grande.

La realización de la obra de tu vida requerirá tu capacidad de escuchar tu sabiduría interior y seguirla.

Requerirá erigirte a ti mismo y a nadie más en autoridad sobre lo que es bueno para ti.

La creación de la obra de tu vida es un proceso de autoconocimiento.

Y se consigue mirando hacia dentro, en vez de buscar las respuestas fuera de ti.

Dedicándote a la obra de tu vida, te dedicas a ser el constructor de tu existencia.

Así que, en vez de tolerar situaciones malas, busca el modo de mejorarlas.

La obra de tu vida es tan valiosa como la de cualquier otro, aunque puede que no parezca significativa.

Tu camino es importante y sólo puede realizarse con la dedicación de este tiempo y energía.

Si te encuentras trabajando en un proyecto, recuerda que tu guía superior te ayuda siempre a concluirlo en el momento adecuado.

Si, hagas lo que hagas, tus esfuerzos encuentran resistencia, será un proyecto inadecuado, o un momento poco propicio.

Recuerda que los caminos externos deben ir apoyados por los cambios internos, y así todo será coherente.

Hay un período de elaboración interna antes de que se produzcan los cambios.

Y cuanto mayores sean los cambios externos que deseas introducir, mayores deberán ser los cambios internos que deben precederles.

Aprende a aceptarte y amarte por lo que eres.

Ama también todo aquello que ya has creado.

Empieza a valorarte por lo que eres y no por lo que te gustaría ser.

Confía en que todo lo que haces está poniendo los cimientos para el desarrollo de tu obra mayor.

Sigue los consejos de tu interior y elige las opciones que te dan alegría, porque ellas te llevan hacia tu gran contribución.

(escrito y dibujado por u humano)

328 Tu papel, tu trabajo

Verás. Es domingo lluvioso, así que vamos a reflexionar un poco sobre el trabajo (ese que ahora queremos que haga la IA)

Pienso que todos nacemos con un propósito.

Y creo que hay una razón por estar en el mundo.

Cada uno tenemos que jugar un papel que nadie más en el planeta podría desarrollar.

Y esa contribución especial que hemos venido a realizar es la obra de nuestra vida.

Haciéndola, estaremos siguiendo nuestro camino superior y la vida estará llena de alegría, abundancia y bienestar crecientes.

El trabajo debería implicar hacer aquello que amas con tu tiempo y energía.

Y eso quiere decir emplear los talentos y aptitudes necesarios para la obra de tu vida.

Y… ¿Cómo sabré que he encontrado la obra de mi vida? (te preguntarás intentando eludir la responsabilidad)

Pues lo sabrás por la sensación de vitalidad y satisfacción que tendrás.

Sentirás que tu vida tiene un significado más elevado y que estás haciendo una contribución valiosa.

Tendrás una visión irresistible.

Te sentirás más feliz en todas las áreas de tu vida.

Tu trabajo te permitirá expresar lo que eres con más plenitud; te ayudará a crecer y evolucionar.

Y, por si lo estás pensando, no hace falta cambiar de trabajo para realizar la obra de tu vida.

Cualquier trabajo, sea cual fuere el papel que juegas, te permitirá concentrarte en formas para ayudar a las personas.

Haciendo lo que te gusta hacer, enriqueces las vidas de las personas que te rodean y añades luz al mundo.

Cuando amas lo que haces, tu atención y tu conciencia se vuelcan en tu actividad de forma natural.

No necesitas cambiar tu vida totalmente; puedes crear la obra de tu vida gradualmente, paso a paso.

Lo que haces en este momento contiene la semilla de la obra de tu vida.

Haciendo lo que amas cada vez más, crearás la forma más elevada de abundancia:

una vida plena, vital, feliz y llena de amor.

(escrito y dibujado por un humano)

327 Cuerpo y mente

Verás. Ayer estuve en una charla sobre Inteligencia Artificial, dirigida a personas de recursos humanos de diferentes empresas.

Cundió un poco el pánico con los últimos avances de la IA y lo misterioso que es el cómo obtiene las acertadas conclusiones que saca.

Me quedé con un par de datos:

Se está trabajando hacia la inmortalidad.

Por lo visto ahora, cada año retrasamos la media de mortalidad 3 meses.

Pues ya se intenta que cada año se retrase la edad de mortalidad más de un año.

Eso quiere decir que matemáticamente podemos ser inmortales.

Dudo que venzamos la entropía general, pero, además,

¿para qué queremos vivir más?

En muchas ocasiones no encontramos el sentido a la vida que tenemos, entonces, ¿para qué prolongarla?

¿Por qué ese interés en eliminar el ciclo natural de todo?

La otra cosa que me intrigó fue que, por lo visto, muy pronto podremos descargar nuestros pensamientos en un disco duro externo.

Es decir, podemos vaciar nuestro cerebro; y el ponente se preguntaba:

Entonces ¿quién soy yo? ¿Qué pasa con mi cuerpo? ¿Soy mi cuerpo o soy mi cerebro?

Esa reflexión me tranquilizó mucho porque me di cuenta de que la IA solo está rascando la superficie.

No tiene ningún sentido alarmarse.

Porque, yo no soy mi cuerpo.

Mi cerebro es un órgano más de mi cuerpo, así que yo no soy mi cerebro.

La IA está muy lejos, si es que alguna vez puede, de alcanzar nuestra mente, nuestra alma, nuestro espíritu… nuestro ser.

Y replicarlo.

La compasión, la caridad, la fe, la intuición, la visión premonitoria, el propósito de vida… para mí, eso no está en el cerebro, está en mi mente, y…

¿dónde está mi mente?

Buena pregunta.

(escrito y dibujado por un humano)

326 Caballo muerto

Verás. A lo mejor conoces la metáfora del caballo muerto:

«Si te das cuenta de que estás montando un caballo muerto, lo mejor que puedes hacer es bajarte»

Parece obvio. Quizá para ti que eres inteligente.

Sin embargo, muchas organizaciones y empresas lo que hacen es organizar un comité de sabios para que lo estudie.

Enviar a sus empleados a cursos de formación para saber montar caballos muertos.

Cambiar de nombre al caballo, a ver si revive…

En fin, marear para no tomar la decisión única posible: tirar el caballo.

En vez de buscar nuevas cabalgaduras para seguir avanzando, nos empeñamos en golpear a la idea que está muerta para ver si revive.

No funciona.

Ni en la empresa, ni en nosotros.

Todas estas cosas de empresa me gusta llevarlas a mi vida, porque creo que yo soy la empresa más interesante de mi vida y en la que debo invertir más recursos.

El caso es que me doy cuenta de que a veces cabalgo en algún caballo muerto.

Pero sigo ahí, por pena, por costumbre, por miedo al cambio, por falta de ideas originales…

Si has tenido una visión, si sabes cuál es tu camino, si conoces tu propósito… no cambies de camino.

Cambia de cabalgadura.

Quizá hoy estés en un atasco, personal, profesional, o vivencial, y no sabes cómo seguir.

Puedes mirar sobre qué vas montado: tus creencias, tus valores, tu motivación, tus socios, tus apoyos externos e internos…

Señala cuáles de éstos son caballos muertos.

Entiérralos. No van a revivir. No gastes tiempo, energía y recursos en ellos.

Solo déjalos a un lado, en la cuneta, y sigue tu camino.

Te garantizo que, si es el camino, aparecerán nuevos caballos en los que podrás subirte y te llevarán felices a tu destino.

(escrito y dibujado por un humano)

325 Misericordia

Verás. Llevo varios días con esta palabra en la cabeza.

La primera vez apareció cuando estaba en el coche, parado en un semáforo.

Esperando para cruzar había un hombre mayor, desaliñado, vestido con ropa desgastada y de una talla más grande que la suya.

Alto, de tez oscura y una barba rala de varios días.

Sus ojos clavados en el muñequito del semáforo.

Cuando este se tornó verde empezó a caminar y su mirada se perdió en algún punto inexistente frente a él.

Y ahí me llegó la palabra:

Misericordia.

Es una palabra que me supo a antiguo y con regusto a iglesia, así que me puse a investigar.

Empiezo por lo fácil, por la RAE:

1 «Virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenos»

2 «Pieza en los asientos de los coros de las iglesias para descansar disimuladamente, medio sentado sobre ella, cuando se debe estar en pie»

Miro dentro y la primera acepción, la típica, no resuena en mí.

No sentí compasión, ni piedad, ni conmiseración por el hombre (ni por mi)

La segunda, sin embargo, si me tocó.

La parte de descansar disimuladamente cuando se debe estar de pie.

En palabras más modernas: escaquearse de la obligación que uno tiene.

El señor del semáforo sentía mi ser que se estaba escaqueando de la obligación de ser feliz, de amar la vida, de mirar con foco a un futuro ilusionante.

Yo también.

Yo también parezco estar de pie y me recuesto en la comodidad de lo conocido, y no lo doy todo, aunque parece que sí.

Voy a levantar el culo.

¿Te apuntas?

(escrito y dibujado por un humano)