156 Plan A y plan B, la confusión

Verás. A lo mejor te suena este nombre: Gerard Butler.

Si te gustan las películas de acción, seguro que sí. Por ejemplo, era el rey de los espartanos, Leónidas, en la película 300.

Este tío es del país vasco de Gran Bretaña, Escocia.

Pues resulta que iba para abogado. Un día fue al famoso Festival de teatro de Edimburgo, y le explotó la cabeza.

Y se dio cuenta de que lo suyo era ser actor.

Lo demás ocurrió en Hollywood.

Te cuento esto por si eres de las personas que tienen un plan B en su vida.

Es decir, tienes una vida profesional y un plan B por si tus predicciones sobre el plan A fallan.

El problema es que, a lo mejor, sin ser consciente de ello, estás viviendo el plan B, creyendo que es el A.

Es lo que le pasaba a Butler cuando quería ser abogado.

O a mí durante más de 20 años, hasta que descubrí que, en realidad, estaba ejecutando mi plan B.

Ahora estoy en el A.

Quizá he sembrado una duda en tu cabeza: ¿estoy en mi plan A, o en mi plan B?

Si es el caso, hazte estas tres preguntas:

¿Me resulta costoso ir a trabajar los lunes?

¿Trabajo solo por dinero?

¿Desperdicias tu talento innato al no emplearlo en el desempeño de tu trabajo? 

Tres síes te sentencian: estás viviendo tu plan B.

En ese caso, no lo abandones. Espera la llamada. Mantente abierto a las oportunidades.

Y, el plan A se te revelará.

Luego ya es decisión tuya.

(escrito por un humano)

155 Lo humano de improvisar

Verás. Esta entrada va dedicada a todos los que tengáis miedo a lo que se puede hacer con Inteligencia Artificial.

Y su injerencia en la creatividad de nuestras vidas.

Y, especialmente, a mi querido amigo, Fer Isella.

No tengo mucho que decir.

Solo mira, y escucha este video.

Él es Jacob Collier (un humano) … y está improvisando.

Y tiene casi 5 millones de visualizaciones.

En solo 1 mes.

Y es música clásica… diferente

La verdad es que la inteligencia artificial, a pesar de su nombre rimbombante, es solo software.

(escrito por un humano)

154 Cuerpos sin conciencia

Verás. A lo mejor te dan miedo los robots. Los que ya están viniendo y los que se avecinan.

Puede que tengas miedo a que te quiten tu puesto de trabajo.

O puede que lo que temas es que se rebelen (escenario Terminator)

Pues, tranquilo, vienen cosas peores.

Ya se está investigando sobre lo que se empieza a llamar bodyoids.

En castellano: cuerpos de repuesto.

Y… ¿eso qué es?

Pues tal como suena.

Son cuerpos sin cerebros y sin sentimientos que van a servir para suplir la escasez de órganos para el trasplante, mejorar el desarrollo de fármacos y reducir las pruebas con animales.

Por lo visto estamos casi ahí. Casi a punto de crear cuerpos sin capacidad neuronal para pensar o sentir dolor.

En nuestra insaciable ansia de ser Dios, vamos pasando de Frankenstein a clonar humanos descerebrados.

Y claro, surgen preguntas… y muchas.

Si no comprendemos bien qué es la conciencia, si no sabemos dónde está el alma, si no acabamos de entender lo divino en nosotros…

¿Cómo vamos a asegurarnos que esos cuerpos, por mucho que no tengan cerebro, no albergan algunas de estas incógnitas?

¿Respetaríamos y les daríamos derechos a estos seres simplemente porque se parecen a nosotros o porque parten de nuestras células?

Lo dudo, no lo hacemos con los que son 100% como nosotros, como para hacerlo con los de repuesto.

En fin, en nuestro intento humano de parecernos a Dios creo que lo que vamos consiguiendo es alejarnos de Él.

Y lo hacemos al ver nuestros cuerpos como fin, y no como medio.

(escrito por un humano)

153 Reformular

Verás. Hay una formula, que, por lo menos, necesita una revisión.

Sí, esto va de pareja.

Y la fórmula que veo con frecuencia, para una pareja longeva y feliz es:

Química + suerte.

Aprecio la atracción de la química, pero le veo un problema.

Mi piscina, para que tenga el agua cristalina, necesita muchos químicos: cloro, alguicidas, corrector de ph…

Aprovecho para apuntar que, si puedes, no tengas una casa con piscina,

precisamente por eso, por la cantidad de productos químicos de los que tienes que estar pendiente.

Vamos, como en la pareja.

El caso es que, bajo las presiones extremas de las expectativas y el calor de la necesidad, algo reacciona con algo, y el sensible equilibrio químico se rompe.

Y la realidad dinámica de la pareja se resquebraja.

Así que, o eres capaz de estar vigilando el ph de la pareja o puede que la química se agote.

Luego está lo de la suerte.

Eso lo tengo fácil.

No creo en la suerte. Ni en pareja, ni en nada en la vida.

Todo son experiencias de vida que, cuando no las comprendemos, las llamamos suerte (en positivo o negativo)

Para no darte la chapa, una vez más con lo de venir a la vida (y a la pareja) para aprender,

Dejo la conclusión en alguien sabio:

 “la relación es la verdad fundamental de este mundo de apariencias”

Rabindranath Tagore

(escrito por un humano)

152 Nuevo libro

Verás. Voy a hacer algo que no hago nunca. Pero lo voy a hacer.

Aprovecho que ayer fue el día internacional del libro.

Sant Jordi, para los catalanes.

(Por cierto, copiamos el absurdo Halloween de los americanos y no copiamos lo de la rosa y el libro de los catalanes. Ya nos vale).

Bueno, a lo que iba, que se me olvida.

Vender. (te perdono si dejas de leer aquí).

Pues sí, hoy ha salido a la venta en Amazon mi nuevo libro.

Hacía tiempo que no publicaba y lo echaba de menos.

Es la segunda parte de mi libro más exitoso: Coaching con Design Thinking.

Pues este es, Coaching con Design Thinking 2. Toolkit.

Es decir, 80 herramientas para innovadores, transformadores y amantes del cambio.

Aparte de las 80 herramientas y plantillas, hay un capítulo específico sobre creatividad y otro sobre pensamiento visual.

Por ahora solo está en formato e-book, en un par de días estará también en tapa blanda

Pues eso, lamento la cuña publicitaria.

(Como todas mis entradas, este libro está escrito por un humano)

151 Lo macro y lo micro

Verás. Lo macro y lo micro me hace vivir en dos planetas.

Por un lado, leo los billones (con B) que está perdiendo Tesla.

Por otro, que si no sé qué startup ha levantado no sé cuántos millones en una ronda de financiación.

Que si un político ha desviado no sé cuántos millones.

Hablamos y leemos con tanta facilidad de billones y millones que luego, a final de mes, vemos las 4 cifras de nuestra nómina y nos parece calderilla.

Y, quizá lo sea,

O quizá estamos mirando en la dirección equivocada.

Porque, si en vez de mirar hacia arriba, miramos hacia abajo, también veremos millones.

Pero de otro tipo.

De los 733 millones de personas que pasan hambre en el mundo.

Otros 1.300 millones de personas viven con menos de 1 dólar al día.

Y la lista de «millonarios» sigue y sigue.

Seguro que lo has pensado alguna vez.

Si fuéramos un experimento de alguien que nos mira desde arriba (en plan caja de hámsteres)

¿Qué conclusiones sacaría?

¿Empatía?

¡Vamos, venga!

Empatía… sí, con el que es como nosotros, de nuestro color, de nuestro país, de nuestro círculo…

Yo creo firmemente que tenemos las experiencias de vida que necesitamos para nuestro aprendizaje. Todos (sí, los del dólar al día también)

Pero ese pensamiento tan espiritual no debería mermar nuestra compasión por aquellos que eligieron un camino difícil y, por desgracia, el más transitado.

(escrito por un humano)

150 Gratificación inmediata

Verás. A mi perra, a veces le apetece salir a pasear, y otras no.

Salimos de todas formas.

Sin embargo, siempre, siempre, siempre, le apetece correr detrás de la pelota.

Ya sabes, ese juego absurdo de los perros que corren detrás de la pelota o el palo y te lo traen de vuelta para que se lo lances otra vez.

Eso, junto a una charla con mi amigo Luis, que tiene un negocio, que le va bien, pero que de vez en cuando se desmotiva.

Se viene abajo.

Le dije que buscara dos cosas.

La primera, motivaciones extrínsecas. Es decir, lo que te motiva es algo fuera, y más grande que tú.

Una aportación social,

la creación de puestos de trabajo para que puedan vivir familias de tu prosperidad,

una recompensa emocional cuando haces bien a otros…

Me dijo que sí, que ya lo hacía, pero, aun así, de vez en cuando caía en la desidia y la desmotivación.

Y me acordé de mi perra.

De la pelota,

De la gratificación inmediata.

Y llegué a la conclusión de que es maravilloso tener una visión.

Es ilusionante caminar hacia ella.

Nos hace sentir bien y anhelamos llegar a la meta que nosotros mismos nos hemos propuesto.

Sin embargo, también necesitamos la pelota, la recompensa menor, pero motivadora en el corto plazo.

Son como las metas volantes que nos van animando a terminar la carrera.

Eso sí, asegurémonos que de las pequeñas recompensas están alineadas con el bien mayor.

(escrito por un humano)

149 La soledad

Verás. Hace unos días te contaba sobre las tres clases de amor.

Hoy te cuento sobre las tres clases de soledad.

Las tres clases de amor venían de Platón, y las tres clases de soledad vienen de Robert A. Johnson (un analista junguiano)

Pero empecemos por el principio.

Y el principio es que nacemos de nuestra madre, pero nacemos solos.

También morimos rodeados de personas (si hemos conseguido que alguien nos ame en la vida), pero morimos solos.

Y entre estos dos momentos, pasamos la vida en la pequeña isla de nuestro cuerpo, solos, en nuestra propia experiencia humana.

Todo lo que hacemos, comunicamos, creamos… lo compartimos de isla solitaria, a isla solitaria.

Hay muchas clases de soledad.

La soledad de sentirse invisible.

La soledad del rechazo social.

La soledad en la intimidad del fracaso.

La soledad de éxito.

La soledad del corredor de fondo…

Vale. Pues como te decía, todas estas soledades, el señor Johnson las clasifica en tres tipos.

La soledad, orientada hacia el pasado, de añorar lo que una vez fue y nunca volverá a ser.

La soledad, orientada hacia el futuro, de anhelar lo que pudo ser, pero no ha sucedido.

Y lo que él llama «la profunda soledad de estar cerca de Dios».

Como una desorientación existencial de sentir lo transitorio presionando contra el borde de lo eterno.

La pequeñez presionando contra la inmensidad que habita en la intersección del tiempo, la causalidad y el amor.

(escrito por un humano)

148 Pueta a la felicidad

Verás. Llevo un par de días hablando de dolor y rencor, así que este domingo de resurrección cambio de tema.

Si quieres hacer cambios reales y duraderos en tu vida hay algo que puedes hacer.

La teoría es fácil, la práctica, no tanto.

Rencor y perdón conviven dentro de nosotros. Con la misma fuerza. Con la misma intensidad.

El primero está asociado a tu crecimiento y a los obstáculos que has percibido en tu camino.

El segundo, el perdón, está conectado a tu origen vital y el aprovechamiento que le das día a día.

El perdón está ligado a reconocer tu luz. Tu esencia previa a todo.

Es identificar para siempre tu Yo, ajeno a lo que sucede a tu alrededor, ajeno a lo que hacen los demás, ajeno al dolor o a la alegría, distante de lo que has vivido.

Tienes todo el rencor que has podido acumular en tu negación a aprender.

Y también tienes tanto amor personal como hayas activado tu potencial y lo hayas compartido con tu entorno,

agradeciendo a la persona que te lo muestra para que recuerdes que es tuyo y viene de mucho más allá.

Estamos convencidos que las piedras que nos encontramos por el camino las ha puesto otro (y a mala idea)

Sin embargo, piensa por un momento que eres tú el que hace el camino fácil, o el que lo enreda todo.

Porque si las piedras del camino las ha puesto otro, nada puedes hacer al respecto. Si las has elegido tú, puedes elegir de nuevo.

La mente se nubla de recuerdos (de ahí se alimenta el rencor) cuando dejamos de mirar nuestro potencial.

Cuando dejamos de entregarlo al mundo.

Cuando perdemos la visión de futuro por una mirada continua al retrovisor.

A veces, las imágenes que vemos tienen tanta fuerza que marcan los hitos más importantes de nuestra vida, convirtiéndola en un martirio.

¿Qué sería de tu vida si en vez de mirar el lado oscuro mirases el lado de luz?

¿Qué pasaría si en lugar de centrarte en lo que no tienes, agradecieras todo lo que tienes?

¿Qué sería de ti si en vez de juzgar al padre que no te ha gustado, pensaras en el que te lo ha dado todo?

Perdonar es amar al otro como a uno mismo, exentos de pasado y dispuestos a vivir juntos un gran futuro.

He llegado a la conclusión de que perdonar es una puerta sin retorno a nuestra felicidad.

(escrito por un humano)

147 Vivir con rencor

Verás. Sigo dándole vueltas a esto de la Semana Santa.

Y, como es habitual, tengo más preguntas que respuestas.

Porque todo tiene que ver con la culpa y el castigo.

Ayer acababa con una pregunta: ¿Para qué necesito crucificar a todos aquellos que me han hecho daño y, además, no los resucito?

Nos resulta muy, muy difícil (por no decir imposible) olvidar, de una forma absolutamente intencionada y liberadora, el daño que otro nos ha hecho.

De una forma liberadora, de una forma absolutamente entregada.

¿Te permites aceptar que alguien no te ame?

¿Aceptas la envidia, la agresión, el abandono, la ruina, sintiendo que son pruebas de la vida y no más?

De alguna manera revertimos nuestras culpas culpando a los demás.

Es muy probable que, si has vivido alguna de las situaciones anteriores, hayas encontrado algún culpable de lo que pasó.

Y, por supuesto, no le quieres dejar impune.

Y, por supuesto, vas acumulando odio.

Puede ser que, en el fondo, nos creamos dioses.

Dioses en un reino o equivocado.

Si no permitimos que alguien no nos ame, porque pensamos que nos lo merecemos,

Si no permitimos que nos abandonen, porque pensamos que las cosas tienen que estar donde nosotros queremos,

Es porque hay algo mucho más oscuro de lo que podemos pensar, tenemos que saber qué es. Tenemos que encontrarlo.

No tiene sentido que en el principio y en el final de las circunstancias, lo que nos encontremos es que estamos paralizados, que no sabemos perdonar.

Y el perdón es la resurrección.

La resurrección absoluta a cualquier situación.

¿Qué nos hace vivir permanentemente en el rencor, en el resentimiento, en la paralización, en el no crecimiento?

(escrito por un humano)