284 Esto, no lo puedes cambiar

Verás. Están los ideales… y lo otro.

Al igual que tenemos ideales, tenemos también en nosotros contraideales.

Los ideales nos nutren para el desarrollo y el crecimiento, y los contraideales son todos los elementos con los que nos boicoteamos para no cumplir nuestros ideales. 

Es decir, lo que nosotros mismos usamos contra nosotros como represalia.

Son la consecuencia de tener una creencia negativa sobre nuestro ideal (creencia que también hemos heredado)

¿Heredado?

Así es, aquí aparecen (una vez más) nuestros padres.

Imagínate una situación en la que un padre nos ha enseñado a tener mucho cuidado con el dinero.

Y el otro nos ha enseñado a gastarlo sin miramientos. 

Habrás copiado a uno de los dos progenitores y así moverás el dinero en tu vida.

Puede que tengas pareja y ella mueva el dinero como el otro. Y estalló el conflicto.

Tienes que darte cuenta de que traes una información interna que has aprendido en tu familia, y que no puede corregirnos nadie de fuera. 

Solo la puede corregir el aprendizaje personal.

Por otra parte, en tu interior libras una batalla entre tus ideales y tus contraideales.

Ahí va un ejemplo de contraideal:

Sabes que la hipocondría no es buena.

Pero, de vez en cuando, das rienda suelta a tus obsesiones hipocondriacas para no llevar a cabo tus ideales, sean los que sean.

Porque la hipocondría te obliga a estar obsesionado todo el día con las enfermedades y los médicos.

La dificultad estriba en que ni los ideales ni los contraideales pueden modificarse.

Te preguntarás que, entonces, para qué te cuento todo esto.

Bueno, lo que sí puedes hacer es consensuar para que la rigidez y la laxitud no se apoderen de ti.

Para que seas firme y flexible.

Contigo y con los demás.

¿Qué es aquello que no puedes dejar de hacer a pesar de que sabes que no es positivo para ti?

(escrito y dibujado por un humano)

283 Tolerancia

Verás. Para lo que está pasando en el mundo quizá la palabra tolerancia suene un poco «light»

O, a lo mejor, su ausencia es el origen de todo.

Locke, en Carta sobre la tolerancia, viene a decir que los gobiernos, las leyes y las religiones son focos de intolerancia.

O lo que es lo mismo de rigidez, en la medida en que responden a unos ideales, sin plantearse que pueda haber la posibilidad de tener otros.

Las religiones y los poderes fácticos imponen esos ideales y llevan a que los sujetos que nacen en el seno de sus sociedades se conviertan en individuos inflexibles.

Y así, somos incapaces de convivir con otros individuos que tengan ideales y creencias distintas de las nuestras.

Entonces, lo primero que debemos hacer es cuestionar nuestros propios ideales.

Es decir, que antes de que comencemos a discutir con el exterior, conviene que comprobemos si nuestros ideales son reales.

Una vez que lo hayamos comprobado, debemos darnos cuenta de que el ejercer una firmeza justa significa saber decir “no” a todo aquello que rompe nuestros ideales.

Y la flexibilidad debería producirse cada vez que nos acercamos a alguien que tenga ideales que no coincidan con los nuestros.

Pero sin que esa creencia del otro modifique la nuestra.

Ten en cuenta que el ideal no está sujeto a una circunstancia temporal, sino a tu vida entera.

Los ideales se forman en el tiempo y no en el presente.

Se han constituido en tu crecimiento familiar, en tu desarrollo. 

Por lo tanto, no todo sirve como ideal. 

Si me dices que tu ideal es, por ejemplo, acabar tu máster, estarías confundiendo el ideal con el objetivo. 

Lo que tendrías que decir es que tu ideal es que hay que terminar las cosas que se empiezan.

Y para ver si eres firme con tus ideales basta con probar hasta dónde eres capaz de mantenerlos.

Así que, si tu ideal es acabar las cosas que empiezas, y dejas tus estudios porque tu pareja te propone un viaje al Caribe, entonces es que no estás siendo firme.

Y esa falta de firmeza, al final, te pasará factura. 

Todas las pruebas de la vida están siempre en los ideales.

(escrito y dibujado por un humano)

282 Alineación de firmeza y flexibilidad

Verás. Me acerco paseando a un parque y veo algo que me cuesta no juzgar.

(Esto de tener perro me hace salir a la calle más de lo que me gustaría)

La escena me parece dura. No sé lo que ha ocurrido, pero un padre está vertiendo los mil demonios a (supongo) su hijo.

El niño tendrá 6 o 7 años (no sé calcular la edad de los niños, pero es pequeño)

 El caso es que al crío le está cayendo la mundial.

Y me parece dura la firmeza con la que el padre educa a su hijo.

Da igual lo que haya hecho. La firmeza debería ir acompañada de la flexibilidad.

Casi todos pensamos que la firmeza es buena y la flexibilidad, no tanto.

Sin embargo, no debería existir la una sin la otra.

El buen manejo de la firmeza y la flexibilidad es un baile entre dos modos de funcionar que se copertenecen (palabro)

Es decir, no hay firmeza sin flexibilidad, ni flexibilidad sin establecer ciertos límites.

Porque si no, la firmeza se convierte en rigidez, y la flexibilidad en laxitud.

Y no es lo mismo.

Somos firmes en relación con nuestros propios valores y creencias, elementos ambos que constituyen nuestra columna vertebral.

Y somos flexibles con los valores y creencias del otro, y también en la adaptación a situaciones que están fuera de nosotros y que no sabemos manejar.

La firmeza y la flexibilidad, concebidas así, se entienden a través de una tercera actitud: la tolerancia.

Qué bueno sería tener un grado correcto y equilibrado de tolerancia para poder vivir de acuerdo con nuestros deseos, respetando los deseos y las intenciones de los demás.

Aquí entra la tolerancia.

Hemos de tener firmeza para lo que creemos, y flexibilidad para lo que creen los demás.

(escrito y dibujado por un humano)

281 Objetivos

Verás. Todos nos movemos por un objetivo (sí, tú también)

Suelen ser objetivos a corto o a medio plazo:

llegar al cine, pasear al perro, airear a los niños…

Todo tiene un porqué en el corto plazo.

Quizá sería también bueno tener un objetivo más amplio, un objetivo profesional, un objetivo de vida…

Porque vivir implica reconocer nuestras necesidades e involucrarnos de manera proactiva en lograr aquello que necesitemos hacer realidad.

Plantearnos un objetivo nos da la posibilidad de contactar con la vida, con lo que necesito y que actualmente carezco, pero que estoy dispuesto a trabajar para lograrlo.

Un objetivo es una quimera que quiero hacer realidad.

Y para esa alquimia, que transforma sueños en realidades, debemos plantearlo físicamente.

Y conseguirlo a través de la emoción, de la razón y de la mente.

«No sé plantearme objetivos» (quizá este pensamiento haya pinchado tu cerebro)

Vale, lo entiendo.

El planteamiento de un objetivo requiere pasar por estas cuatro preguntas:

¿Qué objetivo tengo? La respuesta debe ser algo vital.

La segunda pregunta es: ¿cómo lo quiero lograr? La respuesta debe provocar bienestar.

La tercera pregunta es: ¿por qué lo quiero lograr? La respuesta debe tener una justificación intelectual.

Por último, ¿para qué lo quiero lograr?  La respuesta requiere que provoque un cambio en el mundo.

El objetivo necesita surgir del interior y ser vital, ser real, algo que esté dentro de nuestro marco, de nuestras posibilidades.

Porque el solo hecho de plantear algo imposible habla de que no queremos tener éxito.

Los objetivos tienen que ser algo que, al ir cumpliéndolos cada día, te digas con alegría: 

Yo puedo, yo me lo paso bien; yo soy capaz, yo soy potente, yo soy único(a), yo lo consigo, yo soy mágico(a), yo aprendo, y además yo soy útil.

(escrito y dibujado por un humano)

280 Entender lo inentendible

Verás. Victimizadores son los que atacan.

El concepto de atacar es «yo tengo algo más, soy superior»

El que ataca lo hace para esconder en lo que se siente inferior,

y cuanto más ataca, más ve la inferioridad.

Pero, si dejara de atacar, su debilidad se iría.

Deja de atacar, y te verás fuerte y sentirás a los demás fuertes.

El victimizador no deja en evidencia que algo pasó mal.

Se dice “yo tengo sobresaliente y los demás no tienen ni idea …”

Para estar juntos, algo tenemos que cambiar y el especialismo no nos lo permite.

Hay algo que podemos hacer para ser mejores juntos, porque en cada esquina hay alguien sufriendo, padeciendo y no somos felices,

Si en un rincón alguien está mal, el mundo está mal.

No hay nada más triste que no ser creíbles, ni la víctima, ni el victimizador son creíbles.

El especialismo nos va convirtiendo en pequeñas migajas, el amigo que tienes cerca es el que te victimiza, o al que victimizas tú.

Lo importante es dejar de atacar y así, los que se sienten víctimas querrán perdonar.

¿Por qué esa lucha por pertenecer a una tribu y a la vez querer ser especial?

Cuando empezamos a sentirnos especiales es cuando empezamos a medir, o todo es para nosotros o todo está mal.

Pensamos que somos Dios y que nos tendrían que mirar todos.

¿Por qué entendemos y justificamos lo que hacemos, pero no entendemos lo que en el pasado nos hicieron (siendo lo mismo)?

¿Podríamos amar a todos por igual y no sentirnos fragilizados?

El especialismo es que creemos que nuestra decisión es mejor que la de los demás.

No sé. Solo quiero entender lo que está pasando en Gaza.

(escrito y dibujado por un humano)

279 Batallas invisibles

Verás. Damos por sentado lo que vemos.

Pasamos la mirada por encima de todo, cosas grandes como una torre, o pequeñas como un bolígrafo.

Eso está bien hacerlo cuando somos niños, que miramos al mundo como si todo siempre hubiera estado ahí.

Pero, fíjate, cada edificio, cada papelera, cada zapato… todo ha sido pensado y diseñado por alguien.

Yendo un poco más allá, lo que vemos ha partido de alguien que ha decidido darlo todo.

Alguien que ha creído en una idea y, a lo mejor, era el único que creía en ella.

Y aún así, ha levantado una financiación, ha conseguido licencias y permisos, ha pasado horas luchando contra la administración, con los vecinos, para finalmente poder abrir…

Ahora nos sentamos en la mesa del pequeño restaurante de Chueca y no nos damos cuenta de todo lo que ha tenido que pasar su dueño para levantarlo…

Y sobrevivir.

Las bellas lámparas que cuelgan del techo están pegadas con sudor de emprendedor.

Quizá dejó su trabajo estable en Telefónica.

Quizá el estrés, los bancos y la reforma le costó la pareja.

Puede que sus amigos le apoyaran… o puede que no.

Lo que es cierto es que un día tuvo una idea.

Irracional para todo el mundo, menos para él.

«¿Otro restaurante en Chueca?»

Los negocios, los edificios, la ropa que llevas puesta…

No son como los ríos, las montañas o los mares. No siempre han estado ahí.

Alguien, con una dedicación seguramente irracional, ha conseguido que los podamos disfrutar.

Ese restaurante no tenía por qué existir, pero alguien forzó su existencia.

Detrás de cada éxito, aparentemente conseguido sin esfuerzo, se esconde un paisaje de batallas invisibles.

Si eres emprendedor, ¡gracias!

(escrito y dibujado por un humano)

278 Persistencia

Verás. Las situaciones de la vida siempre nos enseñan algo.

A veces la dificultad estriba en saber cuál es, específicamente, la lección.

Me explico.

Sábado 30 de agosto. Mi hija se ha comprado una moto con eso del leasing y la va pagando todos los meses.

Es su primera moto.

El caso es que vamos a recogerla a Torrejón de Ardoz (a 20 km de Madrid)

Llegamos a la nave y allí solo está la persona de seguridad.

Nos cuenta que el comercial que debería haber llegado para entregar la moto no ha aparecido.

Mi pensamiento: vale, lo acepto, volveremos el lunes.

El pensamiento de Blanca: a mí me han dicho que la moto me la entregaban hoy y la quiero ahora.

El caso es que después de 45 minutos de llamadas a Barcelona, hablar con otro comercial, insistir en el compromiso que adquirieron…

Consigue llevarse la moto.

Llegó a Madrid feliz y, mientras comíamos me preguntó si no debería haber aceptado la situación y que quizá la vida le estuviera diciendo que no era el momento de llevarse la moto.

Ahí es donde radica la dificultad (a veces) de entender los aprendizajes.

Le dije que la vida suele enseñarnos en positivo y con algo de miga detrás.

Lo primero que vi fue su cualidad. No se enfadó con la situación, pero insistió hasta conseguir lo que quería: persistencia.

Le dije que ese era el aprendizaje: poner en valor su persistencia.

Pero hay algo más. Y le pregunté:

¿Eres persistente en otros aspectos de tu vida?

«En el trabajo, sí»

La vida te enseña persistencia porque hay algún aspecto de tu vida en el que no la estás utilizando.

Por ejemplo, dejar de fumar (yo, aprovechando el filón, claro)

Si aplicaras tu persistencia en eso, también lo dejarías.

Así que, mientras acababa su flan con nata, reconoció que en lo personal esa cualidad se desvanece.

Bueno, le dije, ya sabes que la tienes, ahora depende de ti si la quieres utilizar o no.

(escrito y dibujado por un humano)

277 Visión interior

Verás. Como ser humano, que creo que eres, te gusta navegar en tus ilusiones,

Y, a veces, puede que te olvides de las realidades más primarias.

De esas pequeñas cosas cotidianas que, sin parecer importantes, pueden hacer que algo que parecía un instante mágico se convierta en algo más real,

lleno de cuerpo, que hace costoso el andar y no nos deja jugar con la chispa mágica de la primera idea.

Por eso es importante el baño de realidad que implica mirarse dentro.

Puede que mirarnos dentro nos rasque el alma y nos pique un poco la piel…

Que desmontar nuestras farsas produzca un estrés  a veces insoportable.

Puede que la vida nos haya enseñado que es doloroso conocernos, lo tedioso de aceptarlo y la cuesta empinada que representa el cambio.

En el camino algunos hemos decidido que no es interesante, que no nos gusta, qué sé yo…

Sin embargo, a mí me parece que es el único camino, la única forma de tener una visión de la vida.

Y esa visión tiene varias secuencias.

En un primer momento veo “todo”, para pasar más tarde a pormenorizar en los aspectos que me quitan la paz.

Ten en cuenta que aquello a lo que más importancia le das no es donde está el problema.

No es eso lo que te quita la paz.

Como te diría cualquier buen osteópata, «donde está el dolor, no está el problema»

Lo que hacemos es entretenernos en proyecciones para no llegar a profundizar en la realidad.

En muchos casos no alcanzamos esa visión por culpa de las capas de cebolla entre la que se ha quedado escondida.

Nos hacen llorar y se formaron por culpas que hemos cargado sobre nosotros.

El requisito para ver es no juzgar lo que se ve, sino pasearte por ello dejándote ir, y entonces la verdadera visión surgirá.

Será ese momento mágico donde los velos han quedado descorridos, y la esperanza hacia el cambio se abre limpia y serena ante tus ojos.

(escrito y dibujado por un humano)

276 Creencias y dinero

Verás. Sé que es un tema recurrente (especialmente si eres coach)

Pero eso no lo hace tener menos influencia en nuestras vidas.

Especialmente las creencias que tenemos relacionadas con el dinero.

Las creencias son suposiciones acerca de la naturaleza de la realidad.

Y puesto que creamos aquello en lo que creemos, tendremos muchas “pruebas” de que la realidad opera de la manera que pensamos.

Respecto al dinero, una creencia muy extendida es que las personas no nos amarán si tenemos mucho dinero, nos querrán por el vil metal.

Mi creencia es que, si amas a los demás, recibirás a cambio su propio amor.

El dinero no será un estorbo salvo que tú lo creas así y crees las condiciones para que lo sea.

De esta manera, tus creencias referentes al dinero determinarán tu modo de relacionarte con él.

Mira. En el seno de cada creencia vivida, existe la semilla de una creencia opuesta, todavía no manifestada.

La mayoría de nuestros pensamientos, imágenes y conceptos fueron planteados por las palabras, creencias y mensajes no hablados de nuestros padres y los que nos rodeaban.

Nuestras emociones y la manera de emplear nuestra imaginación fortalecerán o debilitarán esas creencias.

La creación de nuevas creencias y pensamientos acerca de ti potenciará espectacularmente los resultados de tu magnetismo.

El dinero posee un ritmo natural, del mismo modo que todo lo demás en la vida.

El reto está en no subir y bajar emocionalmente según las mareas económicas.

De lo que se trata es de utilizarlas de manera que acrecienten aún más nuestra prosperidad.

Cuanto más apreciemos los regalos que se nos ofrecen en el período de bajamar, más rápido volverá a crecer la marea.

Ayuda a esto si nos concentramos más en la abundancia que en las facturas.

Observa las nuevas cualidades que desarrolla tu alma: paciencia, confianza, amor…

Recuerda que estás creando lo que se encuentra en el centro de tu atención y que los ciclos descendentes son siempre seguidos por ciclos ascendentes.

(escrito y dibujado por un humano)

275 Empatía / Simpatía

Verás. El diablo está en los detalles.

Y las palabras tienen muchos, muchísimos detalles.

Por ejemplo, la palabra empatía.

Hace unos días comía con unos amigos y Laura me recriminaba mi falta de comunicación, expresión emocional e introversión sobre mi vida.

No es que no esté de acuerdo (el vasco que llevo dentro no solo aparece en el apellido)

En lo que estaba totalmente en desacuerdo es que ella sostenía que eso quería decir que yo tenía falta de empatía.

Me ha parecido interesante aclararlo porque creo que hay una cierta confusión sobre qué es empatía.

A lo mejor el confundido soy yo, tú decides.

Yo creo que empatía no es compadecerse del dolor ajeno, sino acompañar sin dejarse arrastrar por él.

Creo que las personas somos un tanto egoístas emocionales.

Me explico.

Si te hablo del dolor que sentí cuando falleció mi padre,

Tú te irás (seguramente lo acabas de hacer) a lo que sentiste ante una pérdida de alguien querido.

En realidad, me digas lo que me digas, tú estás en tú dolor y yo en el mío y, para mí, eso no es empatía.

Tampoco creo que sea empatía apapachar a un ser querido que está triste, ni llorar con el que llora, ni abrazar a tu pareja porque la acaban de despedir…

Eso es simpatía. Es decir, alinearte con alguien cercano, alguien que amas, que quieres, que es amigo o familiar…

Para la empatía creo que hay que hacer un esfuerzo.

Hay que ponerse en los zapatos del otro (sin perder los tuyos) especialmente si no piensa como tú, si no te cae bien, si no comprendes sus acciones, si sus pensamientos están alejados de los tuyos…

Ahí hay que ser empáticos. No con tu hermana, sino con el inmigrante que crees que amenaza tu seguridad.

La empatía es comprender al otro sintiéndote su igual.

Sea ese otro como sea.

Y se produce de forma natural cuando tienes paz interior.

(escrito y dibujado por un humano)