304 El otoño

Verás. Aunque el otoño empezó el día 22, por el tiempo, parece que ahora viene de verdad.

Y el ritmo de la vida se acelera con él.

Sustituimos la actividad al aire libre del verano por otra, más subjetiva, soterrada e interior.

Un poco de Jung: “…lo que la juventud encontró fuera; en el otoño de la vida, tanto el hombre como la mujer lo encontrarán dentro.”

Mirando los árboles tenemos una percepción más consciente del proceso de envejecimiento.

Con las hojas caídas aparece la tristeza, como una transición momentánea que nos permite ver el mundo con desapego, todo efímero y transitorio.

También está la sensación de plenitud pues nos encaminamos hacia las puertas del misterio, del interior, de lo oscuro, del conocimiento antiguo.

En el otoño tendemos a reflexionar sobre lo que nos queda por hacer y la falta de tiempo para ello.

La sociedad se relaciona feliz por el final de la jornada y un tanto triste por la llegada de la noche.

Los negocios empiezan un nuevo curso y viven los últimos esfuerzos para cumplir metas y obtener resultados.

El sentido del deber no cumplido y el rechazo a lo que queda por hacer provoca que aparezca la tristeza… puede que la depresión.  

Una depresión aupada por la despedida de las vacaciones.

La dificultad para incorporarse al ritmo post vacacional es muy notoria.

El mes de septiembre y octubre son los más lentos para este cambio y hay como un examen de desapego de los disfrutes para volver a las obligaciones.

Desconectar de la vida nocturna para acortar la jornada de placeres… mezcla de calor y frío, deseo de no hacer nada…

La expectativa más alta del otoño es no envejecer, no morirse, no ser olvidado…

(escrito y dibujado por un humano)

303 Cuestión de escala

Verás. El lunes, en la presentación del libro «Yo soy mi casa» (me cuesta decir mi libro. Es como si ya tuviese vida propia. Es el libro) me hicieron la típica pregunta.

Es una pregunta que se suele utilizar como argumento para rebatir una idea.

Y lo que se hace es proponer un ejemplo exagerado, una situación límite de lo que estás explicando.

Yo estaba hablando del último capítulo «La vuelta a casa»

En recorrido del libro va desde los aspectos más físicos de la casa a los más espirituales.

Y en este capítulo escribo sobre la vuelta a la casa del Padre. La vuelta al espíritu que nos hace a todos iguales.

Defiendo que somos todos iguales en esa esencia divina que llevamos dentro.

Y ahí salta la pregunta «entonces Putin y Netanyahu. ¿Tienen también esa esencia divina?»

 La respuesta a estas preguntas polarizadas, a nivel espiritual, es una cuestión de escala.

Robar es robar. Da igual si robas un bolígrafo en la oficina o atracas el Banco de España. Estás robando.

Estar enfermo es tener una enfermedad. Da igual si es un resfriado o un cáncer de páncreas. Estás enfermo.

Es una cuestión de escala.

Acusamos a nuestros gobernantes de corruptos, pero, si podemos, facturamos sin IVA.

El troglodita que llevamos dentro sigue siendo muy territorial y, si miramos las guerras del mundo, en un porcentaje elevadísimo tienen que ver con luchas por el territorio. (Rusia, Gaza…)

Por supuesto que estos dos señores están profundamente equivocados.

¿Y nosotros? ¿Qué hacemos cuando alguien invade nuestra casa (okupas)?

¿O simplemente ocupa una plaza de aparcamiento que creemos es nuestra?

¿Dejábamos entrar a nuestros padres o hermanos a nuestra habitación cuando vivíamos con ellos?

Ahí sale nuestro troglodita a defender lo que cree que es suyo.

Y lo hacemos con violencia.

Yo solo puedo trabajar la mía.

Es cuestión de escala.

(escrito y dibujado por un humano)

302 El orden

Verás. El desorden es fundamental.

Porque con él puedes entender el significado de la falta de orden.

No es solo el hecho de que tu casa o alguna de sus estancias esté desarreglada, es la motivación que tienes para sacar la basura, ordenar tu mesa de despacho o doblar la ropa recién planchada.

¿Por qué no quieres vivir en un espacio limpio y con las cosas en su sitio?

Es una de las primeras fallas que se observan al entrar en cualquier casa, cuya energía está directamente relacionada con el orden de los objetos y los muebles.

El rebelde que llevas dentro tiene miedo a hacerse mayor, a regularse, a llevar una vida responsable y serena.

Tu vagabundo interior no quiere la obediencia que requieren los compromisos.

Y entonces se esconde en el desorden de Peter Pan para permanecer detenido en el tiempo con sensación de falsa libertad.

Ordenar y desprenderse de lo que sobra es un proceso de liberación.

Suele haber un aspecto de la casa (de la vida) donde el desorden campa con absoluta impunidad.

Puede ser evidente en tu mesa de trabajo,

O puede ser más sutil.

Por ejemplo, ¿están tus libros clasificados de alguna manera?

ficción, no ficción, cuentos, novela negra, ensayo…

Dentro de cada categoría, ¿están juntos los de un mismo autor?

Esto no quiere decir que haya que ordenar los libros, solo habla de hasta qué punto tú eres ordenado.

Apropiarnos de los espacios y ordenarlos de una forma que nos agrade y afirme quiénes somos es una necesidad universal.

Aquí puedes seguir leyendo:

(escrito y dibujado por un humano)

301 La resaca

Verás. Llego un poco tarde a nuestro encuentro diario.

Y todavía con la resaca de la gran tarde vivida ayer, en la presentación del libro «Yo soy mi casa»

Qué agradable emoción abrazar a personas que no veía desde hace muchos, muchos años.

Quizá demasiados.

Quizá, como estoy leyendo últimamente, lo que uno va atesorando en la vida son las relaciones.

Las personas que hemos conocido y que han dejado distintas huellas.

En forma de cicatrices algunas y, las más, en una caricia que permanece en el tiempo.

Y ayer vi caras, como la mía, por las que ha pasado el tiempo.

Y, sin embargo, los ojos, su brillo, sigue intacto.

Las carcasas se pueden desgastar, pero hay algo en cada uno de nosotros que permanece indeleble a pesar de la vida.

Y miraba esos ojos y sentía que, de alguna manera en un colapso del tiempo, fue ayer cuando reíamos juntos, cuando aprendíamos, cuando hablábamos, cuando vivíamos.

Y me doy cuenta de que uno nunca es lo suficientemente agradecido.

No sé si he agradecido lo suficiente a los presentes y a los ausentes de la presentación de ayer, su cariño, su fidelidad, su estar ahí.

Y quiero aprovechar este espacio para reflexionar y agradecer en voz alta todos esos momentos pasados, y el momento de ayer, y la promesa de futuros reencuentros…

Que quizá nunca ocurran.

O sí.

En el fondo da lo mismo.

Las personas pueden estar o no físicamente, pero las atesoramos dentro y, de vez en cuando, emergen para recordarnos que todavía amamos.

(escrito y dibujado por un humano)

300 Presentación

Verás. Si estás leyendo esto hoy (lunes 22 de septiembre) es el día.

Esta tarde me gustaría verte (si estás en Madrid)

Esta tarde presento el libro que acaba de salir:

«Yo soy mi casa»

Y ¿para qué ir? Te preguntarás sabiamente.

Bueno, voy a hablar de tu casa como el acompañante fiel en tu camino por la vida

Vas a poder ver dónde estás y si deberías estar ahí.

Además, me va a acompañar Carolina Díaz Sala, arquitecta y buena persona.

Además, me hará ilusión verte y te agradeceré el acompañamiento.

Aquí tienes la invitación:

(el libro está escrito 100% por un humano)

299 Las plantas en tu casa

Verás. Estoy siendo un poco trascendental, pero el libro también tiene su parte práctica.

La casa solo es la receptora de tus impulsos, de tu energía, de tu agotamiento y de tus emociones.

El hogar deja en evidencia lo que está sucediendo en tu interior.

Escuchar las señales es importante para tu salud física, emocional y mental.

Es casi seguro que en tu casa hay plantas y flores (si no las hay ya estás saliendo a comprar alguna)

Son seres vivos que necesitan cuidados, atención y cariño.

Como tales, reciben tu energía.

¿Son felices las plantas en tu casa?

¿Se mueren con facilidad?

¿Están correctamente atendidas?

Obsérvalas y sabrás cuánto te cuidas a ti mismo.

Comprueba cuánta energía negativa o positiva están absorbiendo.

Tú eres tus plantas; si ves que se están marchitando, revisa qué aspecto de tu vida está caducando con ellas.

Puede que sea tu dimensión social, la relación con tu pareja, tu cuidado personal…

No se trata tanto de regar las plantas —que, por supuesto, también— como de regar esa parte marchita de tu vida.

Sabrás que estás en la casa adecuada porque tendrá la capacidad de curarte, restaurar tu equilibrio de alguna manera y manifestará quién eres.

Con el tiempo incluso llegará a expresar quién estás destinado a ser.

Aquí puedes seguir leyendo:

(escrito y dibujado por un humano)

298 El péndulo (¿de Foucault?)

Verás. Desde que naces, tu enfoque emocional va pasando gradualmente de tu madre, al osito de peluche, al gato, a un amigo, a una pareja…

 y, por qué no, al hogar que en un sentido amplio de la palabra representa todas esas cosas juntas, en tanto es el ámbito donde todo el proceso ocurre.

De alguna manera, consciente o no, esa impresión de seguridad que hoy experimentas en el hogar es un reflejo de la que tenías en brazos de tu madre cuando eras un bebé.

La proyección de esa sensación en la casa crea ese vínculo, un apego no solo con las cuatro paredes que la conforman, sino también con todo su contenido y con los recuerdos familiares de tu casa actual.

El péndulo se mueve también en la otra dirección.

De la misma manera que puede haber un apego muy grande a la casa, también hay quien experimenta un desapego desproporcionado.

He de reconocer que me encuentro en este segundo grupo.

Somos personas a las que nos resulta difícil permanecer durante mucho tiempo en una vivienda concreta, y por ello nos cuesta convertirla en hogar.

Antes de que ocurra la transición de casa a hogar, ya hemos abandonado ese espacio.

Al pertenecer a este grupo, me resulta difícil analizarlo.

Sí, sé que todo esto tiene que ver con las vivencias en la casa de la infancia.

Problemas emocionales sin resolver pueden producir distintas fobias, y hay cuatro de ellas que tienen una relación directa con la casa:

¿En qué lado del péndulo estás?

Aquí puedes seguir leyendo:

(escrito y dibujado por un humano)

297 Imaginación y memoria

Verás. Escribía Jung que «todo cuanto está en el inconsciente quiere llegar a ser acontecimiento»

Ese todo incluye personas, situaciones y lugares donde te reflejas continuamente y en los que puedes observar esa parte más oculta de tu personalidad;

Hay una liberación del inconsciente para tu aprendizaje, y ocurre sobre todo con la actividad creativa: si dibujas, escribes, diseñas, etcétera, tu inconsciente se proyectará fuera de ti con fuerza.

Y tu casa es una creación; puede que no la diseñaras tú, pero sí la elegiste, la seleccionaste entre varias opciones.

También has decidido sobre su distribución, los aspectos decorativos, cómo pintarla…,

y todas esas son decisiones creativas que reflejan tu personalidad.

Y no solo es importante escoger y decorar tu casa; la manera que tienes de usarla es una forma muy relevante de expresión.

Ahí se refleja con claridad quién eres.

Creas tu entorno inmediato, lo contemplas y aprendes de él y de ti mismo.

Si lo analizas, podrás ver tu parte invisible; la puedes integrar o hacer los cambios que necesites para crecer.

Así, la casa es una mezcla de imaginación y memoria.

Aquí puedes seguir leyendo:

(escrito y dibujado por un humano)

296 Una prolongación de ti

Verás. Los hogares están hechos no solo de muebles y colores, también de las escenas que ocurren en ellos:

el silencio del hijo universitario mientras estudia,

el canturreo de alguien por el pasillo,

los ladridos del perro al sentir a un extraño en la puerta,

la televisión de fondo y los gritos de una madre…

Todo es parte de la energía de la casa.

Sin embargo, no se trata solo de ir a los orígenes en busca de respuestas.

Puede que en ellos solo encuentres proyecciones subjetivas y falsos recuerdos, en muchos casos manipulados, para justificar tu actitud o tu vida posterior.

La visión de tu casa actual debe ser en presente.

Deberías buscar y pensar en el presente continuo que habitas.

Está bien analizar, recordar, entender, pero eso no debe detener tu camino;

la revisión de tu casa actual ha de contribuir a impulsarte hacia adelante en vez de amarrarte al pasado.

Que sirva para soltar ataduras y no para anclar resentimientos.

Que aumente tu autoconocimiento a la vez que exculpas a los demás, a tus padres, a la vida, a tus hermanos o a Dios por lo que has vivido.

Si estás en tu casa mira a tu alrededor.

Observas un ambiente inanimado.

Eso parece, pero, en realidad, lo ha puesto ahí una persona animada (tú, tu pareja, los dos…)

Y eso es lo que ha hecho que el espacio se transforme en una prolongación de ti.

Aquí puedes seguir leyendo:

(escrito y dibujado por un humano)

295 Casa / Hogar

Verás. No creo que tengas una pequeña estatua de Hestia en tu vivienda (aunque nunca se sabe) pero, aun así, ¿dirías que vives en una casa o en un hogar?

Puede que no seas arquitecto o diseñador, pero para tu casa sí lo eres.

¿Quién, si no, ha elegido ese cuadro, esos colores para las cortinas o la silla solitaria del dormitorio?

Has construido y diseñado tu entorno inmediato para sentirte cómodo rodeado de objetos que te gustan y que guardan historias en su interior.

Historias que solo tú sabes y quizá compartas en la intimidad de alguna presencia especial;

son parte de ti, de la misma manera que tú eres parte de ellas.

Tienes una construcción de ladrillo, acero y cemento, con un solado de gres y yeso pintado de blanco en las paredes…

Eso es una casa.

De repente, tu alma se introduce en ella y la transforma.

Una nueva energía la inunda y esa vivienda te acoge de otra manera más profunda, más tierna y más cálida.

Tu casa se acaba de convertir en hogar.

Este cambio no tiene nada que ver con los colores, la decoración o los muebles.

Todo eso ayuda, claro, pero se necesita la chispa divina para la transformación.

Es un instante en el que el amor entra a llenar con su energía cada rincón.

Es un acto volitivo que debes desear y permitir.

Los arquitectos solemos hablar de casa y no de hogar.

Es como si delegáramos la responsabilidad de la conversión en el inquilino.

La casa debe ser útil y a la vez armoniosa, proporcionada y bella.

Una vez conseguidas estas premisas, nuestra labor ha terminado.

Ahora está en tus manos convertir ese cubículo en hogar.

La casa es la parte física del hogar: las paredes, la cubierta, los suelos…

Después ocurre la magia donde todos estos componentes toman vida, se nutren de emoción y amor, y nace su alma: ahora ya es un hogar.

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(escrito y dibujado por un humano)