Verás. Ayer escribía que nuestros padres tienen algo positivo en lo que es nuestro y algo negativo en lo que es suyo.
Y tengo la sensación de que no profundicé lo suficiente.
Porque si cogiéramos lo positivo de nuestros padres, y dejáramos que lo demás fuera de ellos, no tendríamos ningún problema.
Si empezáramos a recordar qué vida tuvieron nuestros padres, nos daríamos cuenta de qué es suyo.
Si cogiéramos la grandiosidad de los dos seríamos exitosos.
Por ejemplo, si no has incorporado la inteligencia de tu padre, ha sido para no aprender, para no acceder a su poder, porque crees que te rechazarían.
Así que no es que no la tengas, sino que lo haces para no ejercer el poder.
Todo lo bueno que tiene tu madre, una vez aprendido lo positivo de tu padre, hace que seas el más excelso.
Nos convertimos en lo positivo de los dos en el momento que aprendemos lo que no somos.
Lo que nos hace ser críticos, nos hace estar rotos por dentro.
Tienes la expectativa de que el otro no vea lo malo que tienes dentro, y te haces una persona crítica.
Esa falta de ver la totalidad es lo que nos da el problema.
Por si eres de ciencias:
Imagínate una madre fuerte, y un padre bueno.
La hija piensa que, si no es fuerte, la van a dominar, no quiere ser buena, fuerte y brava, no quiere coger a su padre.
La bondad la tiene, pero la excluye porque cree que la van a someter.
En el momento que tenemos que jugar con la fuerza de los dos no queremos ni pensarlo, ¿qué hace que cuando lo pensamos se desmorone la unión?
Esa es la construcción para no vivir en armonía con los demás.
Pensamos que hay buenos y malos, pero en el mundo de nuestros padres lo escondemos.
Empezaremos a vivir en el momento en que los superamos.
(escrito y dibujado por un humano)









