66 Abrir el grifo

Si abres el grifo, sale agua

Verás. Si vas a la cocina o al baño y abres el grifo, sale agua.

Ya ni nos sorprende, ya ni pensamos en el privilegio que eso implica, ni en los millones de hogares en lo que esto no pasa.

 Tranquilo, este escrito no va a ir de tomar conciencia de lo injusto que es el mundo (a lo mejor otro día sí, hoy no) sino de abrir o cerrar grifos metafóricos.

Esta es la Newsletter del 26 de enero. Eso quiere decir que he escrito 26. Newsletter.

¡26!

Para ti a lo mejor es normal, pero para mí escribir todos los días algo que (pienso yo) aporte y me haga reflexionar y mirar el mundo de otra forma, me sorprende. Y mucho.

La verdad, pensaba que no iba a ser capaz. Ahora pienso que, a lo mejor, puedo hacerlo durante todo 2025.

Y lo pienso, no porque me crea que soy especialmente talentoso, no. Lo pienso porque estoy aprendiendo a abrir el grifo y dejar que el agua fluya.

Ese es el secreto.

No se trata de poner presión en el cerebro para que salgan las ideas, sino confiar, abrir el grifo y las ideas fluyen.

Al principio a trompicones, como cuando te cortan el agua en casa por una avería y al abrir por primera vez el grifo el golpe de ariete hace ruidos raros y sale con fuerza salpicando todo.

Pero luego, fluye. Un caudal tranquilo y continuo que llena todos los recipientes que pones debajo.

Pienso que ahí está el secreto de la creatividad. Creatividad no solo en las artes, sino en todo.

Abrir el grifo, dejar fluir, confiar, aceptar y, el recipiente que pongas debajo del chorro se llenará. Y el agua tomará la forma exacta de ese recipiente.

Y eso es importante: pensar cuál es el recipiente que quiero poner. Una vez pensado… abre el grifo.

(escrito por un humano)

65 Escrito por un humano

Verás. Tú, que eres gran observador, te habrás dado cuenta de que empiezo casi todas mis Newsletter con: “verás” y las termino: (escrito por un humano)

Lo primero tiene que ver con un copywritter (lo que sea que es eso) me enseñó, y sirve para captar la atención de tu cerebro (dándole una especie de orden) quieras tú o no.

La verdad, no sé si funciona. Si lo que sigue al «verás» es un petardo, tu cerebro dejará de leer después de la primera frase (espero que no sea el caso, jajaja)

EL final es más interesante, lo de: (escrito por un humano)

Viene de una conversación con mi querido amigo Fer.

Él como músico y yo como escritor, intercambiábamos nuestros miedos a la Inteligencia Artificial de la misma manera que cuando niños intercambiábamos cromos de futbolistas en el patio del colegio (no sé si eso sigue pasando)

El caso es que mientras esperamos que se regule, o no, la creatividad utilizando IA, en vez de obligar a marcar cualquier producto artístico: libro, canción, dibujo, ilustración, video, etc.  cuando se utilice esta herramienta, debería ser al revés.

Es decir, marcar los productos artísticos elaborados de principio a fin por un ser humano.

Un marchamo que garantice un cerebro gris y un corazón rojo detrás de la obra.

Para poder sentirnos orgullosos de lo que hacemos, para poder mantener el don de la creatividad en estado puro, para que la inspiración nunca nos abandone.

Para que, dentro de mucho tiempo, recordemos que fuimos nosotros los que creamos la IA, y no al revés.

(Escrito por un humano)

64 El ojo que todo lo ve

¿Sabes que estamos creando el ojo que todo lo ve?

Se llama Stargate (parece un nombre lo ha puesto George Lucas)

Está costando 3 billones de euros. Sí, has leído bien, Billones con B.

Lo que viene a ser 1/3 del PIB español.

No importa quién lo financia. Bueno, vale, te lo digo:

Salt Altman (Open AI)

Masayoshi Son (SoftBank)

Larry Ellison (Oracle)

Es una gigantesca infraestructura de procesamiento de datos cuyo objetivo es construir una super inteligencia artificial.

Será el «ojo que todo lo ve». Una entidad superior que observa todo lo que sucede.

En el antiguo Egipto, era el ojo de Horus, un símbolo de protección, salud y poder.

En el cristianismo, representa la omnisciencia de Dios: Él ve todo y sabe todo.

Para los masones simboliza la vigilancia y la sabiduría divina. Un recordatorio de que estamos siendo observados por una entidad superior.

En El señor de los anillos, es el ojo de Sauron, en su vigilancia incesante y su percepción penetrante, sobre la Tierra Media.

No sé tú, pero yo me voy a releer 1984 de Orwell.

(escrito por un humano)

63 Entender la polaridad

Verás. Estoy intentando entender esto.

Ayer me llegaron dos comunicados.

El primero aterrizó en la bandeja de entrada y era un mensaje cortante. De una solitaria y dura línea.

Con dos frases:

«Sinceramente… La vida de tu padre no me interesa, y mucho menos la tuya»

Hacía referencia a lo que publiqué ayer mismo y que empezaba diciendo que mi padre era de Bilbao.

En el fondo el escrito era una reflexión sobre la comunicación, pero eso da igual.

Por la tarde llegó un audio de WhatsApp de una querida amiga.

Me felicitaba por los escritos de todos estos días y reconocía en ellos mi verdadera esencia.

Y aquí estoy yo, en el ocaso del día, buscando mi posicionamiento entre estos dos polos.

Reconociendo la verdad que esconden ambos.

Luchando por no aferrarme a ninguno de los dos.

Intentando aprender para qué necesito el palo y la zanahoria el mismo día.

Voy a parar aquí de escribir y me voy a la cama. Quizá esta noche, a las 4 de la mañana me venga la respuesta.

Ya te contaré.

……..

Mi cita con las 4 de la mañana no me falla.

Y me doy cuenta de que esos extremos son la cristalización de un proceso que, en ambos casos, recorren un pasado para llegar a un presente.

Las dos personas proyectan su ser, no en mí, sino en los escritos.

Las dos hablan de sus vidas.

Una, mirando su sombra, y la otra su luz.

Una en involución, y la otra en evolución,

Y así, proyectamos en los demás la percepción que tenemos de nosotros mismos.

Y los mensajes, no deja de ser, en realidad, una visión de mi polarización:

De mi luz, cuando admiro lo que hago; y de mi sombra, cuando pienso que mis escritos no interesan a nadie.

Buenas noches.

(escrito por un humano)

62 El silencio

Verás. Mi padre es de Bilbao.

Sí, sí, del mismo Bilbao.

Estudió en los Jesuitas y se hizo ingeniero industrial. Más vasco no puede ser. Sí, 10 apellidos tenía el hombre.

El caso es que para él la comunicación era muy importante.

Te cuento.

Cuando yo era pequeño, comíamos los fines de semana toda la familia junta (tengo 4 hermanos) en el comedor.

Cuando empezábamos a hablar de cualquier tema trivial, mi padre cortaba las palabras de raíz: “Esas son conversaciones de peluquero” sentenciaba.

(Todo mi respeto a la profesión, pero mi padre seguía el cliché de que en las peluquerías se leen revistas de cotilleo y se hablan naderías)

Total, que, en la mesa, además de cortar un trozo de filete, cortabas en muchos casos el silencio.

La otra regla de la comunicación que tenía era que los sentimientos se los guarda uno par sí mismo. No son para ir contándolos a los cuatro vientos.

Y por eso no le gustaba Andalucía (compró una casita en la playa de Huelva donde pasé todos los veranos de mi infancia) ni los andaluces (mi madre es de Cádiz).

Contradicciones que tenía el hombre, pero esa es otra historia.

Estábamos con la comunicación.

Con lo que yo me he quedado es que comunicar es transmitir con un propósito. Y ese propósito nunca es llenar el silencio.

Ese propósito es movilizar, influir, argumentar, informar a otro u otros seres humanos, esperando una retroalimentación de su parte.

Vaaaale, también está lo de decirle a la pareja que la amas, que no quiero yo también ser como el de la película.

Todo lo que no sea eso, es parloteo, y eso no es comunicar.

Lo que hace cierto un proverbio que rueda por ahí: “Cuando hables, procura que tus palabras sean mejor que tu silencio”

Aplicable para entradas de redes, blogs, memes…

(escrito por un humano)

61 La casa perfecta

Verás. Estoy buscando una casa para comprar.

Hay algo dentro de mí que cada 3 años me hace cambiar de casa. Si ves mi conferencia TED lo entenderás mejor.

Pero ese no es el tema.

El tema es que he llegado a la conclusión de que no existe la casa perfecta.

Esta mañana he visitado una.

La casa bien, el jardín perfecto, pero, el camino que lleva a la casa ni las cabras podrían con él.

Y así con todas. Cuando no es la cocina es el salón, cuando no es la entrada es el vecindario.

Aceptando ya que no hay casa perfecta, uno baja un nivel y busca una buena casa.

¿Eso qué quiere decir?

Pues que hay cosas de la casa que no están del todo bien pero las cosas que sí lo están las compensan.

Es un tema de prioridades.

Hay que establecer las líneas rojas: Si me gusta el aire la casa tiene que ser exterior sí, o sí.

Si tengo niños pequeños debe haber un colegio cercano, sí, o sí.

Y la lista continua.

Y nuestras posibilidades de encontrar una casa buena para establecernos aumentan.

Vale, has leído hasta aquí, pero no tienes intención de comprar una casa.

Piénsalo, esto mismo aplica para las parejas, para el trabajo…

Es fácil enamorarse de lo bello de una persona, lo difícil es amar sus imperfecciones.

(escrito por un humano)

60 Decir tacos

Parece que hemos vuelto a poner en valor los tacos.

Aquí van los títulos de algunos libros muy exitosos:

  • Superpoderes del éxito para gente normal. Consigue todo lo que quieras… trabajando como un cabrón.
  • Emprender a ostias
  • Escribo para follar. El libro del copywriting

No quiero ser moralista, solo me llama la atención la necesidad de decir tacos para parecer cercano.

Desde luego es mucho más fácil acercarte por el lado campechano de la vulgaridad.

Es cierto que en muchos casos un exabrupto expresa en una palabra lo que de otra forma costaría una frase, o dos.

Quizá este mundo de lo rápido y concreto se esté llevando por delante ese otro mucho más complejo de buscar la belleza en las palabras y la profundidad en las frases.

Es la diferencia entre follar y hacer el amor. Táchame de cursi si quieres, pero la segunda expresión se acerca más a lo que yo busco, por muy clara que se entienda la primera.

La fuerza no se expresa con palabras malsonantes.

La claridad no está en lo breve sino en la transparencia de lo que se quiere decir.

Quizá los tacos marcan tu estilo, pero ¿es ese el estilo que quieres marcar?

Se puede tener razón dando un golpe en la mesa y diciendo ¡coño! (el taco favorito de nuestro Nobel Camilo José Cela) ¿seguro?

¿No serán los argumentos que revolotean al lado de tu idea los que le dan credibilidad y solidez?

En fin, di todos los tacos que quieras, es tu boca, no la mía.

Pero piensa en lo que te aportan ¿Para qué los dices?

Yo no sé si los autores de los libros que he mencionado antes hablan así, o es todo una estrategia de marketing, que ¡ojo! tiene su público.

No sé lo que aportan los tacos de la misma maneta que tampoco sé lo que aporta esta Newsletter diaria.

Simplemente sale de las yemas de mis dedos con la naturalidad de un taco.

Me cuesta escribir con la claridad que quisiera de la misma manera que a otros les cuesta articular palabras que acaricien el oído del oyente, en vez de patearlo, por muy gracioso que quede.

Hay algo infantil ahí, en lo de reírnos cuando alguien suelta un taco, aunque nos lo esperemos.

Fíjate en los monólogos de muchos humoristas. Es cuando sueltan lo malsonante cuando obtienen las mayores risotadas. Un poco el, pedo, culo, caca, pis, de los niños pequeños.

Quizá los sigamos siendo, ya que nos hacen gracias las mismas cosas. Esta divertida transgresión de lo que no se puede decir a cierta edad pierde su sentido, o debería perderlo, con los años.

O quizá el ingenio escasea y está siendo sustituido por lo fácil.

Lope y Quevedo los usaban así que no son una afrenta a la lengua española. Existen y están en el diccionario.

La afrenta, creo yo, que es para el oyente que, como en mi caso, no sé muy bien qué cara poner cuando la cosa es muy repetitiva.

(escrito por un humano)

59 Olas y peldaños

Verás.

Hay muchos, muchísimos libros de empresa y de desarrollo personal que nos venden procesos.

También hay muchas entradas en las RRSS que te venden ese estilo de crecimiento:

Los 22 pasos del éxito.

Crea tu negocio en 7 pasos

Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva

10 hábitos de madres felices

88 peldaños del éxito

Las 48 reglas de la disciplina

(Son todos títulos reales, y algunos superventas)

Y no me gustan (los títulos, porque por principios no he comprado ninguno de esos libros.) por varios motivos.

El primero es que todo suena a mucho esfuerzo: escaleras que hay que subir, peldaños que hay que superar, claves que hay que descifrar….

Buffff me agota hasta escribirlo.

Lo segundo que no me gusta son los números. ¿Por qué 7 peldaños? ¿Por qué no 3 o 9 o 5? Me parecen muy arbitrarios todos esos números.

Y luego parece que ese es el único camino, o subes esa escalera o ya no tienes nada que hacer en la vida. O tu empresa sigue esos pasos o ya puedes ir cerrando.

Todas estas reglas para llegar a ser perfectos me chirrían un poco. Yo soy más de fluir: interpretar los imprevistos como parte de la riqueza de la vida.

Sentir las experiencias de la vida como placenteras, como parte de un continuo que hemos elegido.

En palabras del filósofo de nombre impronunciable, fluir es el estado de conciencia de una “experiencia óptima”.

Todos hemos tenido alguna y se trata de potenciar ese sentimiento.

Por eso estoy escribiendo un libro (primicia mundial) que se va a llamar “Surfear la vida” 

Porque la vida no son peldaños ni escaleras, son olas que elegimos cabalgar para, en la cresta, tener esa experiencia óptima.

Tú eliges la ola, tú sabes cómo es tu tabla de surf, tú decides el momento y la playa.

Go¡

(escrito por un humano)

58 Las ventanas

Verás. Cuando vivía en el centro de Madrid, guardaba mi coche en un garaje.

Accedía por una rampa recta y al final giraba a la derecha, justo al lado de la cabina donde estaba el vigilante.

Él siempre estaba allí. Día o noche. Festivo o no. Es más, nunca le vi salir del pequeño habitáculo.

Nos saludábamos cordialmente. Yo saludaba a Félix con una sonrisa mientras él me miraba a través de la ventana de cristal.

Me dio que pensar ese hombre.

Allí pasaba, por lo menos, un tercio de su vida.

Al alcance de su mano tiene tres ventanas, aproximadamente del mismo tamaño y aspecto, formando el universo a través del cual conforma los parámetros de su realidad.

La primera de estas ventanas es por donde vamos desfilando los propietarios de los coches, ofreciendo un abanico bastante reducido de corteses saludos, intercambios monetarios e información meteorológica, acompañado de infructuosas búsquedas de tiques por los bolsillos.

Aportamos bien poco de una realidad lejana.

Un viejo televisor es la segunda ventana. Por ella desfilan en ininterrumpida cadencia cuerpos desmembrados de niños, hermosas mujeres, fútbol, distantes noticias y cercanas guerras. 

Es el anestésico perfecto que ayuda a sentir aún más lo irreal de la primera ventana. Es la que se encarga de transformar en opaca su mirada y repetir hoy su gesto de ayer, que será también el de mañana.

La tercera ventana es sin duda la más compleja.

Desde su puerta de cristal oscuro, el microondas le devuelve su rostro. Es en esta ventana donde pasa más tiempo.

Es en ella donde sus pensamientos vuelan, donde puede mover todas las invisibles piezas de ajedrez.

Aunque siempre están las tres abiertas, es la única que le proyecta fuera, la única que todos los días es diferente, que le ayuda a romper el espacio y le hace viajar en el tiempo.

Yo también veo el mundo a través de ventanas. Puede que sean más amplias que las de Félix, pero ventanas, al fin y al cabo.

Debo ser cuidadoso y saber a cuál de ellas le estoy otorgando demasiado poder.

(escrito por un humano)

57 ¿Y si…?

Qué buenas son las frases que empiezan por estas dos palabras.

Y si…

Son frases y pensamientos de aventureros, de valientes, de emprendedores, de personas a las que les gusta vivir la vida derrapando.

¿Y si hacemos este viaje?

¿Y si empiezo una relación con esta persona?

¿Y si me lanzo con este negocio?

¿Y si voy por este camino tan poco transitado?

¿Y si dejo mi trabajo actual que no me llena?

Tantos Y sis, tantas decisiones valientes.

Si estás reticente a dar el paso al frente después de preguntarte esto, te recomiendo: ¿Qué es lo peor que me puede pasar si me atrevo?

Estas preguntas que te planteo están en el ámbito material / emocional. Pero hay otros ámbitos mucho más poderosos en los que te puedes hacer la pregunta: ¿Y si…?

Dos ejemplos:

¿Y si Dios no hubiera creado este mundo y por ende tampoco te hubiera creado a ti?

El solo enunciado de la pregunta hace dos cosas: que te explote la cabeza y a la vez que muchas de las piezas que tienes en tu cabeza respecto al mundo encajen mejor.

Resulta que ya no hay un Dios castigador que te vigila.

Tampoco hay un Dios al que culpar por las calamidades sufridas en nuestras carnes.

Tampoco hay un Dios responsable de las guerras, los desastres naturales, las injusticias del mundo y de la vida.

Si el mundo no lo creó Dios, solo hay otro protagonista en la historia: tú, nosotros, nuestro ego. Somos los que fabricamos este campo de batalla para enredarnos y no caminar hacia el lugar que nunca abandonamos. (elaboraré esta idea en otras newsletters)

Otro ejemplo: ¿Y si fuéramos nosotros los que elegimos a nuestros padres?

Otra bomba. Ya no les podríamos culpar de habernos educado mal, o de no habernos querido como creíamos merecer, o de alguna perversión genética.

Imagina que tu espíritu decide bajar al mundo para hacer algún tipo de aprendizaje y elige a los padres que mejor se lo vayan a enseñar.

Recuerda que a veces elegimos maestros que nos enseñan desde la oscuridad.

Al elegir tus progenitores ya no te puedes disculpar ante ellos de lo dura o blanda que ha sido tu vida.

O de las oportunidades que has tenido o dejado de tener.

Ha sido tu elección. Y te garantizo que es la mejor elección que has podido hacer para aprender eso que querías aprender.

A lo mejor te cuesta saber qué es.

Te doy una pista: De uno de los padres tienes algo positivo de serie. Del otro hay algo que te vendría muy bien aprender, pero tienes que hacer un esfuerzo.

¿Y si escribes una Newsletter cada día para acompañar a las personas en sus caminos, expresando lo que has aprendido en el camino de tu vida?

Pues eso.

(Escrito por un humano)