194 FBexit

Verás. Termino mi andadura por Facebook.

A partir del 1 de julio ya no publicaré estas entradas en FB.

Te lo digo porque si quieres seguir leyéndolas (gracias) puedes darte de alta en la Newsletter y te llegarán puntuales a tu correo.

Al final te pongo el enlace donde puedes suscribirte.

¿Por qué?

Bueno, no me gusta criticar algo de lo que te puedes dar de baja. No es cuestión de si es bueno o malo.

Es más una cuestión de si quieres participar en algo que piensas que no aporta o quieres dejar ese barco.

Yo, lo dejo.

Muy agradecido a los 1.300 + «amigos»

Os agradezco vuestros «likes» y os pido perdón por la cantidad de tiempo que os he hecho perder navegando por esta red.

Quiero reducir horas de pantalla y espero que tú también lo hagas.

Hay vida ahí fuera, cuerpos que abrazar, olores con los que embriagarse, conversaciones que mantener…

¡A por ello!

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(escrito y dibujado por un humano)

193 El cuerpo

Verás. Ayer estuve en la feria del libro de Madrid.

Compré 3 libros (Seguridad psicológica de mi querida amiga Bea Makovka; Contra el progreso, de Slavoj Zizek; y Contra la religión, de Mark Twain)

Viéndolos juntos me doy cuenta de que estaba yo un poco rebelde ayer con tanto «a la contra»

El caso es que de regreso a casa no me pude contener y me senté a la sombra de un castaño y empecé a leer.

Me sacaba de la lectura el continuo ir y venir de corredores.

¿A dónde vais almas de cántaro?

Nunca entendí eso de correr. Los deportes de equipo tienen su aquel, son entretenidos, hay estrategia, competición… y las cervezas de cuando se acaba el partido.

Entiendo que haya personas a las que les guste.

Pero ¿correr? ¿En serio?

¿Partir de un lugar para dar una vuelta enorme y regresar al mismo sitio de donde saliste, sudado, congestionado y dolorido?

Buff, se parece demasiado a la vida.

¿A quién se le ocurriría eso de que correr es sano?

Que no, que eso de correr es malísimo.

Que si machacas las rodillas, que si el correr evolutivamente es para huir del peligro, no para dar vueltas y vueltas al parque, que si el corazón no aguanta 8 horas diarias marmoteando frente al ordenador y luego ponerse un buen rato a 100…

Yo no lo pienso hacer. Y el señor entrado en los 50 que se acaba de parar delante y se dobla cogiéndose con fuerza el costado derecho, tampoco debería.

En los niveles más espirituales, el cuerpo no existe. Pero aquí estamos. ¿Es eso contradictorio?

No necesariamente, son distintos niveles de conciencia que no debemos mezclar.

El cuerpo no deberíamos usarlo como un fin en sí mismo, sino como un medio.

Un medio para poder realizar los aprendizajes de la vida, y darnos cuenta de que no es importante, de tal manera que no deberíamos prestarle tanta atención.

Solo la necesaria para que no de problemas en este tránsito.

(escrito y dibujado por un humano)

192 La carencia

Verás. No tener, es no tener. Así de sencillo.

La carencia es otra cosa.

La carencia es creer que no tienes, algo que necesitas.

Pensar que al nacer te faltaba algo, y, al abrir la caja de herramientas que la vida te ha proporcionado… pues hay algo que no está.

Buscas y rebuscas, pero nada.

Tú querías ser médico y te falta el fonendoscopio.

Qué mala suerte. Que malo el padre que no me lo dio.

Qué injusto Dios que me hizo a su imagen y semejanza, pero sin esa pieza tan fundamental para mi vida.

Pues podemos quejarnos, llorar y patalear…

O mirar de nuevo en la caja de herramientas. Porque ahí están las que sí tenemos y estamos despreciando en aras de conseguir una que creemos que nos falta.

(Cuando esa que nos falta la tiene un hermano, esto se llama envidia)

¡Claro que tienes todo el talento, valores, dones, o como quieras llamarlo para vivir una vida próspera y feliz!

A ver, siempre es más fácil abrazar la creencia de que uno no tiene, para de esta manera justificar la falta de acción, y amasar rencor.

Te lo repito: sí tienes. Deja de mirar las pertenencias del vecino y céntrate en lo que tienes tú.

Y de paso, agradécelo.

Y utilízalo. Para eso está ahí.

Parece que te estoy regañando… pero, mira dentro.

(escrito y dibujado por un humano)

191 Hasta pronto

Ayer me enteré de que mi amigo, Josepe, ha fallecido.

No sé su edad, pero era joven.

Sobre todo, era de las personas más vitales que he conocido.

Alegre, sonriente, dinámico, entregado, llenando una vida con propósito…

Y, de repente, ya no está.

Se fue como las personas buenas, mientras dormía.

Magnífico comunicador y mejor persona.

En mi egoísmo, te echaré de menos.

Sé que, donde estás, estás mejor. Es solo otra parte del camino, un poco más lejos del campo de batalla.

Cuando fallece un ser querido, fallecen todos los seres queridos que se marcharon antes que él.

Su marcha me ha removido la de Joaquina, la de mi padre…

Todos están ya, esperándonos.

Y allí estarán, en ese vestíbulo donde no existe el tiempo ni el espacio.

Allí estarán todos, esperándonos a los demás.

Y cuando llegue el último, se abrirá la puerta y entraremos juntos en la Casa del Padre.

De la cual, en realidad, no hemos salido.

Hasta pronto querido amigo,

Has dejado una marca indeleble en el corazón de muchas personas.

Gracias.

(escrito y dibujado por un humano)

190 Buscar o ser

Verás. Un muy querido amigo y experto en marketing me decía:

Imagínate que estás en la plaza Mayor de Madrid el día de las campanadas de fin de año.

Muchísima gente y más ruido.

Cada persona queriendo llamar la atención para intentar captar la mirada de las cámaras y salir, aunque sea un segundo, en la televisión.

Pues eso es lo que hacen las empresas.

Intentan hacer mucho ruido para captar, aunque sea un segundo, la atención del cliente.

Y cada vez hay más ruido, más empresas… y los mismos clientes.

Entonces, tienes la brillante idea de subirte en una escalera.

¡Y funciona!

Durante unos segundos has destacado.

Pero todo el mundo ha visto tu movimiento y se apresuran a buscar escaleras para subirse.

En pocos minutos se vuelve a igualar todo y quedas sepultado en el mundo de las escaleras.

Hay otra forma de que te vean. Es más difícil, lleva más tiempo… pero es más sólida.

Imagínate que, en vez de correr detrás de los clientes, consigues que sean ellos los que te buscan.

Por ti, por tu producto, por tu marca, por un no sé qué, que te diferencia.

Me ponía, mi buen amigo, el ejemplo de Ferrari.

No le  hace falta perseguir a los clientes.

Tiene lista de espera.

Por algún motivo, relaciono esta historia con encontrar pareja.

No hace falta hacer ruido, ni correr detrás de nadie.

Solo tienes que ser tú.

Te buscarán.

¿Que no te gusta cómo eres?

Cámbialo

(escrito y dibujado por un humano)

189 Transparencia

Verás. Hoy voy a tocar un tema que no se suele tocar en redes sociales.

No sé si por censura o por ese falso pudor tan americano.

Pero se me ha ocurrido y lo voy a tocar.

Seguro que a algunos nos viene bien.

El perdón es el descarte de lo que no es válido.

Sin él, la vida no evoluciona y se queda detenida en el tiempo.

Por otro lado, el rencor determina la falta de asimilación de lo bueno y positivo del presente y te sumerge en esos recuerdos que no puedes resolver.

Vale, pues la vida sexual está marcada por experiencias donde la afectividad y las sensaciones de placer y deseo se mezclan.

Es una importante parte de tu existencia donde hay lugar para el reconocimiento, la aceptación y el intercambio.

No obstante, también cabe vivir el desconcierto doloroso de no sentirse aceptado, lo que transforma el intercambio en una serie de expectativas no reconocidas.

Eso provoca que los recuerdos, los rencores y la falta de transparencia en la vida sexual sean muy importantes.

(escrito por un humano)

188 Primicia

Verás, hoy esto va de primicia mundial.

No sé si sabes (tampoco lo digo mucho) que en octubre la editorial Edaf va a publicar mi próximo libro.

El caso es que la semana pasada me devolvió el manuscrito que habían revisado, para que yo aprobara algún cambio que habían hecho.

Me sorprendió que no fueran muchos.

Bueno, pues este fin de semana he releído lo escrito.

Es bueno leer lo que escribes cuando han reposado unos meses y has cogido cierta distancia emocional.

Así puedes valorarlo con más objetividad (Bueno, toda la objetividad de la que uno es capaz valorando sus cosas, su trabajo, sus hijos, su vida…)

Voy por la mitad y me está gustando.

Tanto, que quiero compartir una pequeña muestra contigo.

(A lo mejor lo hago porque no se me ocurre nada brillante que compartir hoy)

Ahí va:

«Tu hogar y lo que contiene hablan de tu pasado a través de los recuerdos que has acarreado en tu vida. También de tu presente, ya que es el lugar donde ocurren las cosas ahora. Yo también creo que hablan de tu futuro, de las posibilidades que se abren ante ti, de tal manera que el hogar no solo es un espejo, sino también una proyección de aquello en lo que quieres convertirte.»

El libra va de eso, del hogar.

Yo soy mi casa, es el título que le quiero poner.

Ahí lo dejo, para una pequeña reflexión de lo que significa el lugar en el que habita tu ser.

(escrito por un humano)

187 La mancha

Verás. Todos tenemos situaciones difíciles, retos, problemas…

Todos.

Yo los tengo y tú también.

El asunto es la actitud con la que los miramos.

Si, por lo que sea, te sientes pequeño, sin fuerzas, desganado, con miedo…

La situación se plantará delante de ti como un gigante que, amenazante, te impide el paso y te asusta.

Por el contrario, si te sientes poderoso, has echado crecido con tus valores, aceptas que parte de la vida consiste en pasar por estas situaciones…

El reto será manejable, pequeño en relación con tu fuerza, nada que no puedas solventar.

Con esta actitud trabajas el presente.

Hay otra forma.

Los japoneses, (gracias, Marcos) con esa manera poética y delicada con la que  cuentan las cosas, lo pondrían así:

Un pozo de oscuridad, con el tiempo y perspectiva, se convertirá en un punto negro en un lienzo blanco.

Si recuerdas algún suceso no muy agradable de tu pasado, casi seguro que ya no está el sabor amargo en tu boca.

Puede incluso que lo cuentes como una anécdota graciosa que te ocurrió hace 10 años.

Entonces… ¿para qué esperar 10 años?

Si el resultado final va a ser ese, ¿por qué no relativizar ya?

(escrito y dibujado por un humano)

186 El tigre

Verás. Ayer, mi amigo Marcos Cartagena presentó su segundo libro «Las 87 palabras más bellas y sabias de Japón» (muy recomendable y un regalo perfecto) en la librería Proteo de Málaga.

Marcos es muy de contar historias, lo que ameniza sus presentaciones un montón. Si te gustan las historias, claro.

A mí me gustan, y me quedé con esta:

Un hombre va por la selva. Camina despacio, apartando la maleza.

De repente, al apartar una hoja grande, aparece la cabeza de un tigre.

Se gira a toda velocidad y hecha a correr. El tigre, detrás, pisándole los talones.

Aumenta su velocidad; el tigre también.

Milagrosamente consigue subirse a un árbol y ponerse a salvo.

Descansa en una gruesa rama y, de vez en cuando, mira hacia abajo.

Ahí sigue el tigre merodeando alrededor del árbol.

Pasan las horas. El hombre mira hacia abajo, el tigre hacia arriba, sabiendo que tarde o temprano, el hombre tendrá que bajar.

Está ya atardeciendo y el hombre se da cuenta que los últimos rayos de sol están iluminando una gran mora.

Es enorme, y al trasluz tiene un color maravilloso.

El hombre la coge con cuidado y se la mete en la boca. La jugosa fruta suelta su néctar que sacia la sed del hombre y le llena de dicha.

Fin de la historia.

¿Eh? ¿Y el tigre? ¿se lo come, no se lo come?

Nos ilumina Marcos diciendo que las historias japonesas suelen tener un, «no final». No son redondas como las occidentales, donde hay un desenlace.

Son abiertas para que pienses en la esencia de la historia. En lo que la historia dice de tu vida.

¿Cuál es el tigre que te persigue? La angustia, el mal ambiente laboral, el estrés…

¿Y qué fruta no estás viendo?

Gracias Marcos.

(escrito por un humano)

185 Con dibujos

Verás. Me ha dicho un amigo, que sabe mucho de estas cosas, que haga lo siguiente.

Que en las entradas inserte una fotografía,

Que eso llama más la atención y «genera más tráfico»

Vale, yo, a obedecer.

Sí, me consta que los humanos somos muy visuales.

Es más, una de las asignaturas que imparto en mis cursos es, precisamente, pensamiento visual.

¿Que qué es?

Es una técnica que utiliza imágenes, símbolos y dibujos para organizar, compartir y comunicar ideas y conceptos de manera efectiva.

Pero no me gustan las imágenes generadas por IA.

Ya sabes, escrito por un humano, dibujado por un humano.

Me ha parecido más original y divertido hacer mis propios dibujos, en vez de buscar fotos de verdad por ahí.

Así que, a partir de ahora, nos va a acompañar este personaje.

(escrito y dibujado por un humano)