Verás. Difícilmente aceptamos la tensión que provoca mirarnos.
Cuando nos confrontamos con algo lo pasamos un poco mal, de momento… pero nos cambia la vida.
Solemos decir: «mejor que no nos la cambie. Estoy tan bien mal…»
Aceptamos una confrontación cuando no nos toca.
Y cuando nos toca queremos que el proceso se haga más delicadamente, mas largo.
Este es un grave problema de la Inteligencia Emocional: la falta de aceptación de nuestra realidad.
Si no aceptamos nuestra realidad, la que es de verdad, tarde o temprano nos va a pillar tan desprevenido que nos van a destruir.
Porque la realidad de la vida es que hay enfermedades, la realidad de la vida es que hay finales de relación, la realidad de la vida es que hay amor que no es eterno, la realidad de la vida es que hay riqueza, y hay pobreza…
Si no tenemos conciencia de lo que tenemos fuerte para luchar contra lo que la realidad de la vida nos va a deparar, nos va a pillar desprevenido.
Pero si nos vemos fuertes en algo, nos va a pillar mucho menos desprevenido.
Lo suyo es buscar lo que uno tiene muy bueno para hacer frente a la realidad.
Lo que no tan bueno también lo podemos mirar, pero no es tan necesario mirarlo todo el día.
Si todo el día miramos la luz, esa luz apagará la sombra.
Si miramos la sombra, no vamos a tener luz.
La luz no tiene sombra.
La sombra jamás tiene luz.
(escrito y dibujado por un humano)
