Verás. ¿Tiene sentido revisar el pasado?
Puede que sea complicado porque ese pasado suele ser el almacén de más dolor que alegría.
O a lo mejor es que recordamos con más facilidad el miedo que el amor.
Pero una cosa es mirar el pasado como una caza de brujas para encontrar culpables: padres, hermanos, el gobierno, el karma…
Y otra bien distinta es revisarlo.
Una revisión anual tiene como fin conocer qué ha sucedido en un espacio de tiempo, relacionando los resultados con las expectativas.
En muchos casos las esperanzas no han sido marcadas con anterioridad y eso conduce a una sensación de frustración no identificada como tal, apareciendo un estado nostálgico, a veces un grado de depresión, falta de motivación y un amplio etcétera,
Lo que afianza el pensamiento de que la vida es injusta.
Y no lo es.
De verdad.
Lo que sí ocurre es que la falta de análisis con perspectiva nos sumerge en un camino sin final, con falta de límites y sin propósito consciente.
El ánimo inconsciente crea un resultado negativo del que te vas resintiendo, almacenando el déficit año tras año.
Eso dificulta las posibilidades de superación.
Lo que deberíamos hacer es optimizar esta visión hacía el año que está a punto de finalizar, comprobando la incidencia que han tenido todos estos aspectos.
Alégrate muchísimo de lo que ha ido estupendamente y ponte a conocer las causas y posibles soluciones de lo que parece presentar un resultado peor.
En cualquier caso, se trata de gozar de lo que has aprendido.
Cada experiencia ha sido una gran maestra de la vida.
El viernes 19 de diciembre, por la tarde, hago un taller (presencial y online) para ver todo esto.
Si te interesa participar escríbeme y te doy los detalles.
(escrito y dibujado por un humano)
