294 Vivir, habitar, morar

Verás. Hay importantes diferencias en estos términos, aunque a veces los usemos indistintamente.

Vivir es ocupar lo construido.

Viene de la cultura nómada, cuando permanecíamos poco tiempo en un mismo emplazamiento.

Era un vivir sin conciencia de un lugar determinado al que pertenecer.

O en el que permanecer; los animales y las estaciones nos impulsaban de un sitio para otro.

Habitar es un término un poco más sofisticado.

Es tomar conciencia de la importancia de lo que hemos ocupado.

La agricultura nos proporcionó ecosistemas ricos en alimentos y nos permitió asentarnos en el tiempo.

Aprendimos a construir el hábitat adecuado para nuestra supervivencia, convirtiendo así un espacio insustancial en uno personal.

Y la organización social se complicó un poco.

Y así, el habitar forma parte de nuestra esencia, de nuestro ser y de nuestra identidad.

Morar es habitar en el tiempo.

Aquí empieza la conciencia de hogar.

Una vez superadas las dificultades de supervivencia, buscamos disfrutar viviendo.

Encontramos un sentido más amplio y profundo a la vida y a los espacios que utilizamos para vivirla.

Y permaneciendo en el mismo lugar durante tiempo, los actos se convierten en hábitos.

Habitamos la casa y la revestimos de significados.

Es así como la hacemos reconocible, familiar…

Desde una posición subjetiva que te permite vivir tu intimidad.

¿Y tú?

¿Vives, habitas o moras?

Aquí puedes seguir leyendo:

(escrito y dibujado por un humano)

Avatar de Desconocido

Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

Deja un comentario