263 La queja

Verás. Seguro que hoy lo hayas hecho, mínimo, un par de veces. Puede que más.

Segurísimo que, por lo menos, una vez.

Me refiero a quejarte del calor.

Lo oigo a diestro y a siniestro. Y ojalá fuera solo eso.

Me quejo del calor, de lo caro que están los espetos de sardina, de estar en agosto en Madrid, de no estar…

Yo me quejo, tú te quejas, él se queja.

Lo podemos declinar en todas direcciones ¿o no?

La cuestión es ¿para qué?

¿Para qué nos quejamos de dinero, políticos, pareja, hijos insoportables…?

Porque además sabemos que a nosotros no nos gusta oír quejas de nadie (a no ser que sumemos, complementando las oídas con las propias nuestras)

Sabemos lo dañino, molesto y rechazable que es y, sin embargo, ¡Ahí vamos!

Todos sabemos que lo que aporta es construir, ser optimista, mirar hacia delante, encontrar soluciones a situaciones adversas, actuar cuando es el momento de hacerlo…

Te propongo un día de no queja (las quejas mentales también cuentan)

Experimenta a ver qué pasa.

Observa cómo reaccionan las personas de tu entorno.

Mira tu nivel de energía.

La queja lo baja a mínimos, porque nos quejamos con un fondo de impotencia, de que la situación objeto de esta, escapa a nuestro control.

Y no es así.

Simplemente elegimos el camino fácil de justificar la inacción camuflada en indignación.

Mi mujer nació en Polonia y me repite con frecuencia lo mismo:

«A los españoles os gusta quejaros en los bares, pero a la hora de la verdad, no. Hacéis nada»

Y, estoy empezando a estar de acuerdo.

Está bien que no tomemos acción, no es obligatorio, pero, por lo menos, no nos quejemos.

(escrito y dibujado por un humano)

Avatar de Desconocido

Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

Un comentario en “263 La queja”

  1. Qué gran verdad! Algunos dirán “pero en verdad la queja es universal, lo hace todo el mundo “ Todo el mundo no, así que NO es universal y ciertamente se vive muuuucho mejor sin ella.
    Feliz finde, en Madrid en agosto 🙂

    Abrazo

    Susana

Deja un comentario