Verás. Nacemos en un mundo de macro posibilidades que vamos consumiendo.
Y tenemos un eje central, que es la llamada interna, que va haciendo que situaciones positivas o negativas nos vayan metiendo en el embudo.
Pero cada una de nuestras situaciones está pidiendo que se cumpla lo que para nosotros es nuestra visión.
Una visión que hemos tenido desde pequeños de nosotros mismos.
En la medida que vamos cumpliendo años, contra nuestra visión, vamos recibiendo golpes duros,
rupturas, ruinas, hijos que nos desobedecen, perdidas de trabajo…
La vida nos va metiendo en el embudo.
Si llegamos a un punto donde la visión no se ha cumplido, viene la crisis vital
que es una llamada para entrar en nuestra visión, que está por encima del mundo, de las parejas, de los padres…
Y esta visión está continuamente llamándonos a su cumplimiento,
y si no le hacemos caso nos va acorralando e iremos viviendo experiencias cada día más dolorosas.
Tenemos una visión de nosotros mismos y, sin embargo, no hacemos un plan de recorrido.
No hay ninguna persona que no pueda conseguir su visión.
Solo hay dos miedos que nos pueden detener:
El miedo a no ser reconocidos y el miedo a que no nos quieran.
Y ellos entorpecen nuestro camino de búsqueda.
Pienso que, si tuviéramos una visión, antes de tener pareja, antes de tener un hijo, antes de elegir un trabajo…
no habría nadie que estuviera mal.
(escrito y dibujado por un humano)
