Verás. En la vida nos pasan cosas buenas, malas y regulares.
Y muchas de ellas ocurren en un escenario muy personal:
Tu casa.
Y no sé si lo apreciamos lo suficiente y le agradecemos todo ese tiempo que pasamos entre sus cuatro paredes.
Ayer vendí la casa donde he vivido los últimos 3 años.
Y, abusando de tu paciencia, utilizo este espacio para despedirme de ella.
Adiós, casa.
Muchas gracias por acogerme con tanta lealtad estos años. Me has dado luz, calor, y has acompañado mis sueños cada noche.
Siento que a veces no he sido muy agradecido. Me he quejado de algunos de tus achaques, olvidándome de que eres mayor.
Te conocí en un estado grande de abandono y, como cirujanos, mi mujer y yo te fuimos reconstruyendo.
Poco a poco. Durante un año te despertaste cada mañana al sonido de la hormigonera.
Y fuiste muy agradecida. Y luciste en todo tu esplendor, blanca, radiante, llena de ventanas por donde entra este maravilloso sol de Andalucía.
Y ahora llega el momento de despedirme. Esta es mi última noche.
Te contemplo desnuda, sin muebles, sin cuadros, sin los recuerdos que has atesorado con paciencia.
Gracias casa, por acompañar mis alegrías y estar a mi lado escuchando, a veces, mi soledad.
Te guardo en mi corazón y añoraré tu luz, tus frutales, tu paz.
Deseo que tus próximos compañeros te aprecien tanto como yo lo he hecho.
(escrito por un humano)

Qué lindeza!!!
otro capítulo de vida disfrutado.