Verás. El mundo, hasta ahora, nos ha dado seguridad a través de las parcelas.
Me explico.
Nos hemos sentido seguros en ellas y hemos pagado el precio de sentirnos separados.
Esas parcelas nos han hecho sentir la necesidad de tener. De tener para nosotros.
Momentos donde necesitábamos gustar, que el otro me encuentre atractivo.
Y también momentos donde yo voy aprendiendo y lo que conozco me hace a mi diferente.
Esta sería la configuración del mundo en el siglo pasado, donde el hombre está separado del hombre,
y donde sentíamos que esa separación constituía una defensa que nos permitía estar en un lugar donde nos sentíamos seguros.
Pero estas estructuras ya no tienen sentido (creo yo)
Ahora ya no hay esa intimidad que nos proporcionaban las parcelas.
Estamos globalizados e hiperconectados.
Nos relacionamos con personas a las que ya no tocamos. No necesitamos luchar contra un entorno hostil.
Ya no tenemos que pelear contra animales para sobrevivir.
La lucha ahora se produce contra las propias personas.
Ya no tenemos que buscar gustar a los demás, porque los demás ya nos conocen, y hay tanta oferta de relaciones que al final te acabas vinculando con personas que ni siquiera ves…
Se han roto los niveles de separación en los que vivíamos y nos hemos convertido en personas del siglo XXI.
Esta época ha convertido al cerebro en un elemento donde todo pasa a la vez como consecuencia de nuestros objetivos, de nuestra valoración y de nuestro amor…
Ahora el enemigo no está fuera, sino que está dentro.
Entonces cobra sentido trabajar nuestro “yo” porque estando lleno y amándolo profundamente, lo que pasa fuera, solo suma.
(escrito y dibujado por un humano)
