232 Odio

Verás. Ayer escribía sobre el amor.

Hoy, por eso del yin y el yang, voy a tocar el odio.

No porque sea lo contrario. (Lo contrario al amor es miedo) sino porque muchas personas creen que lo es.

El amor, escribía ayer, es permitir el destino de aquellos a los que amamos (especialmente si no coincide con el nuestro).

El odio empieza cuando le cortamos a la persona la posibilidad de ser ella misma.

Cuando queremos convertir a la persona en nuestra propia decisión.

Y somos el resultado de odiarnos profundamente por no haber escuchado lo que nosotros queríamos.

Porque, no solamente está el odio ahí fuera, que es notable y expresivo, sino que el odio está conviviendo dentro de nosotros,

y cuando decimos que queremos algo, el propio detractor de nuestro éxito nos dice: «ni se te ocurra». «No puedes… no vales…»

¿Has tenido alguna vez una idea maravillosa de futuro que, cuando se la cuentas a alguien (especialmente familiares y amigos que «te aman») te la han querido tirar abajo en un segundo?

Pues eso.

Podemos llegar a ser abortos de éxito (definiendo éxito como una creación para la que has puesto mucha intención) cuando el que nos quieran, nos acepten, nos hagan caso…

está por encima del amor a nuestro propio éxito.

Pero, el mayor miedo no es al ataque, es al amor.

Al amor incondicional.

A tener un amor que no te permita expresar tu ser, o no te permita salir de tus parámetros a decir que lo tuyo es lo correcto.

Y eso, nos convierte en personas fuera de nuestro destino.

El odio es, simplemente, querer que el otro no siga adelante.

(escrito y dibujado por un humano)

Avatar de Desconocido

Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

Deja un comentario