Verás. Estoy recogiendo a una persona en la estación del AVE, en Atocha, Madrid.
Nos encontramos y buscamos la salida a la calle Méndez Álvaro.
Vamos caminando en el laberinto interior, sorteando obras de acondicionamiento, cientos de personas y bullicio general.
Se nos acerca un hombre y nos pregunta dónde está la salida de Méndez Álvaro.
Se lo indicamos, incluso le ofrecemos que nos acompañe ya que vamos en la misma dirección.
El hombre nos mira y nos pregunta: ¿Creéis que lo hacen aposta?
¿Creéis que hay una trama secreta para complicarlo todo, y así tenernos ocupados y confundidos todo el día?
Creo que lo hacen – nos dice – para que lo que a priori debería resultar fácil, requiera un gran esfuerzo.
No solo no bromeaba, sino que creo que lleva razón.
Voy a hacer un trámite online con el ayuntamiento: que si certificado digital, que si autofirma, pero no la del ministerio, si no la de la Junta de Andalucía, que si el ordenador bloquea el acceso a descargas por motivos de seguridad…
Una licencia para un cambio de uso de un local. Follones, meses de espera, impuestos…
Y podría seguir eternamente. Nada que no vivas tú.
¿Qué nos pasa?
¿No iba la digitalización a hacerlo todo más fácil para que disfrutemos de más tiempo?
¿No iba a ser maravillosa la IA para que tuviéramos mucho tiempo?
Debe ser que no nos gusta el tiempo y preferimos complicar lo sencillo, para quejarnos de que no nos da la vida.
(escrito y dibujado por un humano)
