99 La esencia permanece

Verás. Uno de los héroes más antiguos de la mitología griega es Jasón.

Fue educado por un Centauro hasta que cumplió los 20 años, y a esa edad se dirigió a Yolcos para reclamar a su tío el trono que por herencia le pertenecía.

Estas cosas de reclamar tronos no son tan fáciles, así que el tío Pelias le puso una misión, a priori imposible de cumplir, como condición a su reinado:

Viajar hasta la Cólquida y traerle de allí la piel de un carnero fabuloso que había salvado la vida de uno de los antepasados del susodicho tío.

Esta piel, que era de oro, se encontraba depositada en un árbol custodiado por dos toros que arrojaban fuego por la boca y una serpiente que nunca dormía.

Lo primero que hizo Jasón fue contactar con un nutrido grupo de amigos, entre los que se encontraban lo mejor del momento: Hércules, Heracles, Orfeo, Polifemo, Castor, Euritión, Atalanta, la gran heroína rebelde… y así hasta 50 héroes que le acompañarían en su arriesgado viaje.

Ya tenemos la tripulación. Ahora nuestro héroe necesitaba un navío que estuviese a la altura, tanto de la misión como de tan ilustres marineros.

Así nació Argo. Construido de la madera de roble procedente del oráculo de Dódona, tenía los dones del habla y de la profecía.

En él partieron nuestros amigos y, como en todo poema épico que se precie, les ocurrieron un sin fin de aventuras:

Se aliaron con las mujeres de la isla de Lemnos; lucharon contra las Harpías, esos monstruos voladores con cara de mujer, garras y alas; superaron el peligro de las Rocas Azules, dos peñascos flotantes que chocaban entre si aplastando a todos los que pretendían pasar entre ellas…

Y finalmente llegaron a la Cólquida.

Jasón entonces, tirando de sus encantos, enamoró a la hija del rey Eetes, que además era hechicera, lo cual siempre es bueno para librarse de dos toros escupidores de fuego y una serpiente que nunca duerme.  

Finalmente, tras sortear tempestades, superar el asedio de las Sirenas y el ataque de los monstruos Escila y Caribdis, llegaron de vuelta a Yolcos llevando con ellos el preciado Vellocino de Oro.

Como te puedes imaginar el viaje no duró dos ni tres días y a lo largo de las intensas batallas iba poco a poco perdiendo su madera original, siendo sustituida por la de los diversos lugares por los que fueron pasando, de tal manera, que al final del trayecto, el barco que llegó se seguía llamando Argo, pero no quedaba del original ni una sola pieza.

Lo más curioso es que, a pesar de ello, no había perdido ninguna de sus propiedades.

Qué historia más interesante, ya la conocía, estarás pensando.

Si eres emprendedor o estás pensando en emprender, habrás cogido la historia al vuelo, porque eso es lo que cuesta levantar un negocio.

Esa son las mil peripecias que has vivido o vas a vivir para sacar tu proyecto adelante.

Pero recuerda el barco. Tú cambiarás, pero tu esencia debe permanecer inalterable. Ya que es tu esencia la que aporta un valor diferenciador a tu emprendeduría. (Y a tu pareja)

(escrito por un humano)

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Autor: Jon Elejabeitia

Cofundador NNexa. Arquitecto

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